24/5/17

Walks from City Bus Routes





Walks from City Bus Routes, de J.R. Carpenter, es un generador de pequeñas propuestas de viaje, tan realistas como imposibles, por la ciudad de Edimburgo. El generador de texto utiliza la técnica de moldes rellenados con palabras tomadas de una base de datos. Se completa el efecto añadiendo una imagen que recuerda a los libros con recomendaciones de viajes del siglo XIX. 

Está programado en Javascript.

Puede leerse desde este enlace.


23/5/17

Emulación de la voz humana




Aunque ya existen sistemas que vocalizan un texto escrito (Text-to-Speech Systems), lo cierto es que es muy sencillo detectar que se trata de una voz automática, no emitida por un ser humano. Hay una invariabilidad absoluta en los fonemas, las pausas son inapropiadas y puede haber equívocos con las pronunciaciones. La prosodia es claramente no humana.

Ahora, la firma VivoText ha anunciado que está a punto de poner en el mercado un sistema más avanzado que permitirá leer un texto con una voz virtualmente indistinguible de la humana. Las aplicaciones posibles son numerosas, desde las lúdicas (hacer que nuestro deportista favorito nos hable o lograr que un peluche cuente un cuento a nuestros hijos con nuestra propia voz - si es que esto tiene algo de bueno-, juguetes interactivos) a las militares, periodísticas, audiovisuales o artísticas. Sin duda, si se llegara un día a una alta perfección en la imitación, habría que analizar a conciencia los aspectos morales puesto que sería posible generar pruebas falsas o noticias ficticias absolutamente verosímiles.

El sistema de VivoText basado al parecer en combinatoria de samples podrá imitar cualquier voz. Se fundamenta en un algoritmo previo diseñado para imitar la canción humana denominado MOR (Music Objects Recognition).

Puede verse la página Web de la empresa en este enlace.




22/5/17

El autor en el nuevo mundo de la edición



Se anuncia la cuarta edición del evento "El autor en el nuevo mundo de la edición", organizado por la Asociación de Escritores de Euskadi-Euskadiko Idazleen Elkartea. En concreto, tendrá ligar en Bilbao el próximo 15 de septiembre.

Las ediciones de los anteriores años tuvieron un gran éxito, con llenos de la sala y emisión en streaming de las ponencias, donde los ponentes analizaron el mundo de la autoedición, el mundo editorial y los medios digitales. En esta edición se hará énfasis sobre el audiolibro, el futuro del periodismo cultural y habrá un taller sobre autopublicación.


20/5/17

Bear: una aplicación para embellecer los textos en teléfonos



Bear es una aplicación para la plataforma Apple, es decir Iphone, Ipad y Mac. Permite un formateo y una maquetación profesional y de elegante estilo. Si bien, en un ordenador esto es conseguible por muchos otros medios, en los dispositivos móviles es más complicado. Este programa permite facilitar esta tarea y lograr textos bien organizados, con fuentes profesionales y estilo superior. Permite añadir notas, enlaces, imágenes, tipografías, etc. El contenido se transfiere entre los dispositivos móviles de manera consistente.


Un vídeo publicitario:







18/5/17

Littérature et dispositifs médiatiques




Para la próxima semana, en concreto los días 25 y 26 de mayo, se convoca el coloquio Littérature et dispositifs médiatiques: pratiques d'écriture et de lecture en contexte numérique , que tendrá lugar en la Universidad de Quebec, en Canadá. La entrada será gratuita hasta completar aforo.

Se analizará cómo lo digital influye en la lectura y la escritura literarias, así cómo afectan a la difusión de la literatura. Se estudiarán nuevas formas literarias, la interacción entre el lector y la obra y cómo pueden conservarse las obras digitales. 

El coloquio se dividirá en cuatro sesiones: Dramaturgia digital, Arte digital, Flujo narrativo y Reajuste literario. Se completará con una mesa redonda. 



 

17/5/17

El fantasma interior




Johan fue siempre un poco tarambana. Desde niño apuntó poco entendimiento en los estudios y escaso amor a las artes, de modo que no destacó en asignatura alguna y sus calificaciones le permitieron pasar de curso, año tras año, tan solo gracias al esfuerzo de su padre, Markus,  que, con paciencia y cariño, dedicaba un par de horas cada jornada  a completar la educación del chico. Viudo desde hacía una década, se había consagrado a su hijo, en parte por sincero afecto, en parte como homenaje a la esposa que le dejó demasiado pronto. Markus era un hombre afable, funcionario del Ministerio de la Salud, aficionado a leer novelas de Hermann Broch y devoto asiduo a las misas de St. Antonius Kirche, junto al río. Esporádico bebedor de cognac, había creado todo un ritual cuando se servía una copa, por lo habitual los sábados a la noche. Se sentaba en su canapé favorito, colocaba un disco con alguna sinfonía de Mahler en el giradiscos y se limitaba a dejar transcurrir las horas. En esos ratos, se proponía enmendar a Johan, hacer de él un hombre de provecho, asegurar su formación para que pudiera, si todo iba bien, lograr un puesto en la Administración. Había soñado con que ingresara en el ejército, en el cuerpo de Artillería concretamente, como su bisabuelo, pero dadas las pocas dotes físicas del muchacho y su absoluta falta de voluntad y disciplina, olvidó aquel proyecto que a él le parecía tan prometedor.

- No sé hacerlo mejor – suspiraba, en ocasiones, mirando al techo como si esperara ver a su esposa dándole las instrucciones adecuadas – Bueno, velaré por él hasta que cumpla los veinticinco. A esa edad, debería ya ser capaz de volar sólo, ¿no crees, Helga?

Ajeno a las preocupaciones del progenitor, Johan se convirtió en un adolescente bohemio, juerguista, aficionado al vino del Rin y a invertir el natural orden vital, es decir que dormía casi todo el día y no paraba en toda la noche. Matriculado en Ciencias Políticas, no pasó del primer curso y fue amargando a su padre a fuerza de disgustos. 

Dos años después, nadie sabe si por sus preocupaciones o porque el colesterol había cumplido con su callada labor, un infarto detuvo el corazón del bueno de Markus y Johan, a sus 22 años,  hubo de enfrentarse solo a la vida.

Tras un breve duelo, sinceramente sentido, se vio libre de la obligación de estudiar. Fallecido su padre no había razón alguna para continuar con algo que aborrecía. Encontró un puesto de trabajo como dependiente  en unos almacenes de ferretería en la Günter Strasse, mal pagado pero suficiente para afrontar los desenfrenos de cada fin de semana. En herencia, le habían quedado la casa y una modesta cuenta corriente en un banco de la ciudad.

Fue unos cinco o seis meses después cuando Johan comenzó a preocuparse por primera vez. El insomnio comenzó de manera leve, casi insustancial, pero día a día, semana a semana, fue haciéndose más intenso, tanto que para septiembre apenas conseguía conciliar el sueño un par de horas. La falta de descanso comenzó a mellar su salud y su alegría.

- Está usted sano, amigo mío – le dijo el Dr. Heimgler-, los análisis son correctos y las radiografías no muestran nada extraño. No sé qué decirle. La falta de sueño no parece responder a ninguna causa fisiológica.
- Pero no duermo doctor – replicó Johan -, y si no puedo dormir será por algo, ¿no?
- Sin duda, sin duda, pero atisbo que debe tratarse de alguna causa, digamos – procuró dulcificar la voz – psicológica.
- ¿Insinúa usted que estoy loco? – el doctor supo que no había suavizado suficientemente la afirmación.
- No diga usted eso. Es joven, nada indica que su cerebro pueda estar dañado. No sé, quizá será que usted tiene un elevado nivel de estrés. ¿Cómo le va en el trabajo?
- Bien, bien – contestó Johan -, mal pagado, un jefe un poco torpe, pero nada que pueda amargarme la existencia.
- ¿Ha probado con beber una copita de licor cada noche para ayudarle a dormir?
- Más que una copita, doctor. Botellas enteras. Y nada, no lo consigo.
- Es extraño, desde luego.
- ¿Qué me recomienda? – la voz del joven denotaba auténtica ansiedad.
- No se ofenda, no lo tome a mal, pero quizá podría recomendarle visitar un psiquiatra. El doctor Schneider es buen amigo mío y le garantizó su absoluta discreción.

Con recelo y tras pensarlo un par de semanas, Johan acudió por fin a la consulta de Schneider. El hecho que le decidió fue que, una noche, mirando a la lámpara, ojos abiertos de par en par, oscuridad sólo clareada por una luna gibosa, escuchó voces. Bueno, no puede decirse que las escuchara físicamente, exteriormente, como uno puede oír un claxon, un cantante o un piano. No. Era, ¿cómo explicarlo?, una voz interior, una charleta que tenía el mismo efecto que el de un orador que estuviera frente a él.

- ¿Estoy loco? – preguntó al doctor Schneider.
- Por Dios, señor Kelcher – el psiquiatra mantenía en todo momento un trato distante, amaneradamente profesional -, no piense en algo así. Simplemente usted está batallando en su subconsciente con un duelo mal cerrado.


Tras la quinta sesión, Schneider había ya concluido que el problema que atormentaba a Johan era su padre. Probablemente, de manera inconsciente, su mente se había dado cuenta de lo poco que le había querido, atendido y agradecido sus esfuerzos.  Se trataba, a su juicio, de un remordimiento que ahora se manifestaba como un desorden mental ligero.

- Estas cosas están bien estudiadas en la bibliografía – le había asegurado Schneider con solemnidad -,  muchos pensamientos quedan ocultos en los profundos pliegues del cerebro y, de pronto, algún hecho intrascendente dispara los recuerdos y las meditaciones que debieron haberse hecho a su tiempo y que, por cualquier razón, quedaron pendientes. Esto no implica locura alguna, Sr. Kelcher, tan sólo que es necesario abordar la causa del pequeño desorden, tratarla y solucionarla.
- No reconozco la voz de mi padre – Johan parecía hablar más para sí mismo que para el doctor- pero el discurso es su discurso. Esa voz interior me dice lo que él siempre me repetía, con casi las mismas palabras.
- Lo dicho, simplemente se trata de recuerdos manipulados por la mente, sueños de vigilia, como los denominamos. 


Durante los siguientes meses, Johan pudo dormir mejor ayudado por unas pastillas que le recetó el galeno y de las que el joven prefirió no conocer la composición. Aun así, cada día sufría un par de horas nocturnas en las que el ronroneo interior, ese discurso que no se sabía de donde venía, proseguía con su letanía. Que si debía aprovechar mejor su vida, que era necesario que retomara los estudios, que pensara en una provechosa carrera militar o en participar en las oposiciones para la Administración del Museo Friedrich que se celebraban en primavera. 

- Es como un fantasma – le dijo durante una sesión al doctor Schneider ´- . Sólo que en vez de aparecerse a la antigua, con una sábana blanca y aullando como un imbécil, es más sutil, me invade el alma, el cerebro, la vida.
- No existen los fantasmas de sábana pero sí los fantasmas interiores, Sr. Kelcher – contestaba de manera académica el médico-, que así llamamos coloquialmente a esos pequeños traumas que se nos van quedando atrapados en las neuronas. Nada grave, créame, pasará. Pero he de señalarle que, a la luz de lo que usted me ha venido relatando, he de romper una lanza a favor de su padre. En sus esfuerzos, en su actuación, sólo veo un amor desprendido por usted, una voluntad de ayudar, de proteger, quizá sobreactuada por la ausencia de la madre.
- Voluntad de fastidiar, querrá usted decir.
- Pienso que es usted injusto para con su padre – había concluido el médico -, y estas deudas siempre acaban pagándose. Tarde o temprano deberá usted afrontarlo.


Lo cierto es que Johan procuraba proseguir con su vida como si tal cosa. Más delgado y siempre con ojeras, no dejaba de asistir a las funciones del  Weltes Kabaret, en la Bundes Platz, donde aparte de apreciar los números musicales y las divertidas ocurrencias de los humoristas, había congeniado con una chica un poco mayor que él, mucho más avezada en las lides amorosas y hermosa como ninguna. 

- En tus brazos duermo mejor, Anke – le decía. Aunque no era cierto, prefería pasar las horas en vela, asido a la piel blanca y tersa de ella que mirando al sombrío techo de su habitación. 

La chica, por cariño o por piedad, le permitía que la tomara cada noche para que, al menos, durante un rato, él olvidara a sus fantasmas.


Cambió de trabajo seis o siete veces, otras tantas de cabaret y otras tantas de destilado preferido. Lo que nunca hizo fue hacer caso a los fantasmas que le llamaban, recuperar los estudios, formar una familia, opositar.

- Es ya como una lucha contra ellos – le había afirmado al doctor Schneider, dos años después - ; es mi victoria. Nunca me ganará el fantasma, la voz esa que me corroe cada noche. Aunque creyera que ser funcionario fuese lo mejor para mí, aunque el salario fuese interesante, no cedería. Por joder al fantasma.
- Ha usted de separar la realidad de la ficción, señor. Las decisiones en su vida ha de tomarlas con los datos reales, no con esas fantasías, menos aún en contra de esas fantasías. Pero debe tener en cuenta que, siendo ideas que su propio cerebro crea, son anhelos que su subconsciente tiene.  Si tan recurrentes resultan es porque, en el fondo de su mente, los deseos de su padre coinciden con los suyos propios. En realidad, su cerebro está intentando ayudarle a usted mismo por una vía indirecta, conciliarlo todo. Es una lucha entre su consciente y su subconsciente.
- Odio a mi padre – le salió un grito.
- Vamos, vamos, joven. Su padre murió hace casi 3 años y los muertos, muertos están. He de admitir que creo en el más allá, en fuerzas espirituales, en – si usted lo desea- fantasmas del pasado, pero no tienen tiempo de venir a nosotros ni manera de hacerlo. 
- Yo no sé qué creo. Mi padre sí que era muy de curas.
- Da igual, Sr. Kelcher. Lo que nunca debe olvidar es que le  estamos tratando con novedosos medicamentos que darán fruto.
- Sí, lo acepto. Pero no mejoro, doctor.
- Paciencia, Sr. Kelcher. Estas cosas siempre toman su tiempo.


Volvió a cambiar de trabajo un par de veces  y su interés por sentar la cabeza o hacerse un hueco en el mundo siguió sin aparecer. Como se decía a sí mismo, se nace bohemio y se muere bohemio.

- Prefiero morir bajo el puente pero contento, que en un hospital de millonarios- le había dicho al médico.
- ¿No hará caso usted, entonces, a su propia voz interior?
- ¿La de mi padre?
- Ambas
- Jamás.


El día que cumplió 25 años se despertó cuando el día estaba ya bien avanzado. Al principio no fue consciente de lo inusual del hecho pero cuando el sol que se colaba por entre las láminas de la persiana le cegó los ojos, se percató de que había dormido, que había dormido muchas horas. Se sentía realmente descansado, libre.

No fue a trabajar.  Tenía que aprovechar el día. Paseó, comió en el bistro de la Linden Strasse y vio una obra de guiñol en el parque. Aquella tarde lo celebró con Anke a lo grande, tuvieron sexo durante horas y se sintió feliz como hacía años que no lo estaba.


- ¿Qué te ocurre? ¿Qué te ocurre? – le preguntaba Anke, desnuda junto a él, sonriéndole. 
- Será la pócima esa que me hace tomar el maldito Schneider, qué sé yo, ¡pero me siento tan bien!

Tampoco fue a trabajar durante toda la semana y fue despedido. No le importó lo más mínimo.

Un mes después, confirmó al doctor Schneider que no volvería, que ya no eran necesarios sus servicios, que ya no escuchaba las malditas voces y que había olvidado sus fantasmas. Estaba orgulloso de haber vencido al fin.

Saludó al médico y este, antes de soltar su mano, le dijo:

- Recuerde que quizá usted no se haya librado de sus fantasmas sino que ellos se han cansado de usted. 






16/5/17

Patria


Patria, (Tusquets, 2016), de Fernando Aramburu es una novela necesaria, en donde la historia de dos familias - otrora amigas, posterior- mente enfrentadas - sirve para describir la atmósfera asfixiante, amoral y enloquecida de la Euskadi del último medio siglo. Necesaria para que quede constancia de cómo la violencia carcomió una sociedad de arriba a abajo, un cáncer que costará mucho extirpar completa- mente. Necesaria para que la amnesia no borre la historia.

Quizá no es una gran novela en lo que respecta a la profundidad psicológica de los personajes o la brillantez de la prosa y, sin duda, recibirá premios más por su temática que por su escritura. Pero es necesaria, porque el enfrentamiento de las dos matriarcas - una con el marido asesinado por ETA, la otra, defendiendo a su hijo preso y miembro de ETA- es casi lo de menos, es simplemente un hilo conductor que le sirve a Aramburu para relatar el escenario, ese horrible fondo sobre el que se desarrollan y asfixian las vidas y los valores morales.

La estructura, precisamente, se soporta sobre flashes, retazos, momentos, que, unidos, conforman esa visión de una sociedad muy enferma éticamente, amargada, triste, oscurantista y podrida. El silencio de muchos, los asesinatos de algunos, las torturas policiales, el “algo habrá hecho”, ese párroco especialmente abominable, el mirar para otra parte, la cobardía de la mayoría, la comprensión de otros tantos, el estigmatizar a una persona para convertirla en un “untermensch” con el que se puede hacer todo sin remordimientos, las retóricas que justifican lo injustificable, los falsos argumentos éticos, el fanatismo, en definitiva la barbarie, se muestran sin grandes alharacas, en una multitud de capítulos muy cortos y escritos de manera sencilla. Elementos que sirven asimismo para ahondar en las reacciones de las personas: el miedo, la sed de venganza, el odio, la angustia, y el nunca abatido amor a pesar de todo. Entiendo que será una novela difícil de leer para muchos porque actuará como un espejo que dice lo que no se quiere escuchar, lo que se ha pretendido maquillar durante décadas.

Entre los aspectos menos logrados, cabría citar el exceso de tópicos en los diálogos, cierta lentitud, un final demasiado simple, algunas desgracias excesivas (la hija paralítica, por ejemplo), así como un reduccionismo a los extremos. Los que asesinaban no eran todos ignorantes y brutos. Era peor, los había inteligentes que ponían su capacidad al servicio del diablo. También  llama la atención la ausencia de dos aspectos a mi entender tremendamente importantes: el derrumbe moral de la escuela (tanto pública como privada) y la falta de exploración acerca del papel que las cúpulas dirigentes – políticas, sociales, económicas, intelectuales- jugaron al situar por encima  de la ética ese “qué puedo sacar de todo esto” o escudarse en “esto es problema de otros”. Aramburu analiza bien a los peones, pero poco a los que movían los peones (atisbado en el siniestro encargado de la taberna, tirando la piedra y escondiendo la mano).

La novela no puede abordarlo todo. No hay que pedírselo. Pero queda por escribir otra obra, no sobre los afectados directos de uno u otro lado, sino sobre esa mayoría silenciosa, acobardada, la que miraba para otro lado, la que, en definitiva, permitió que todo el horror ocurriera. 




13/5/17

Visualizing Electronic Literature Collections





Visualizing Electronic Literature Collections es un artículo académico de la doctora en literatura  Urszula Pawlicka, de nacionalidad polaca, en el que analiza el desarrollo de la literatura electrónica usando como base ejemplos del primer volumen de la ELO, el compendio ELC1.

Presenta un timeline, clasificando las obras cronológicamente y mostrando las palabras clave que las definen, distinguiendo tres periodos independientes.

Puede leerse en este enlace.

El blog de la autora, puede accederse desde este enlace.



12/5/17

La falsa abuela, de Calvino, animado




El actor John Tuturro lee el cuento de Calvino, La falsa abuela sobre creativas animaciones dibujadas por Kevin Ruelle. El autor italiano escribió esta fábula dentro de su compendio de cuentos populares en 1956 pero, aún hoy en día, son muy populares y leídos. Una recreación de Caperucita Roja.

La animación, en tonos planos, elegantes, dando importancia a detalles puntuales que recogen la acción fundamental de cada instante, está bien lograda.





11/5/17

The Bloomsbury Handbook of Electronic Literature




Recién publicado, The Bloomsbury Handbook of Electronic Literature , compilado y editado por J. Tabbi, de la Universidad de Chicago, pretende ser un compendio de la historia de la literatura digital con artículos escritos por expertos en el campo. Centrado en la literatura digital en inglés, la colección de ensayos es interesante pero adolece de un hilo conductor.

El índice es:

Introduction
Joseph Tabbi 

Ends, Beginnings

I Hold It Toward You: A Show of Hands
Shelley Jackson 

Our Tools Make Us (And Our Literature) Post
Steve Tomasula 

Lift This End: Electronic Literature in a Blue Light
Stuart Moulthrop 

The advent of aurature and the end of (electronic) literature
John Cayley 

Poetics, Polemics

“your visit will leave a permanent mark”: Poetics in the Post-Digital Economy
Davin Heckman and James O'Sullivan 

Literature and Netprov In Social Media, a Travesty, or, In Defense of Pretension
Rob Wittig 

Narrativity
Daniel Punday 

Cognition
David Ciccoricco

Experimentalism
Álvaro Seiça 

Writing Under Constraint
Manuel Portela 

Electronic Literature and the Poetics of Contiguity
Mario Aquilina 

Combination and Copulation: Making Lots of Little Poems
Aden Evans 

A Glitch Poetics: Reading of Speed Readers, Erica Scourti, Predictive Text, and Caroline Bergvall
Nathan Jones 

Materialities, Ontologies

Flat Logics, Deep Critique: Temporalities, Aesthetics and Ecologies in Electronic Literature on the Web
Allison M. Schifani 

Immanence, Inc: Algorithm, Flow, and the Displacement of the Real Brian Kim Stefans Hypertext
Astrid Ensslin and Lyle Skains 

Internet and Digital Textuality: A Close Reading of 10:01
Mehdy Sedaghat Payam 

Of Presence and Electronic Literature
Luciana Gattass 

Post-modern, Post-Human, Post-Digital 
Laura Shackelford 

Economies, Precarities

Post-Digital Writing
Florian Cramer 

Unwrapping the eReader: On the Politics of Electronic Reading Platforms
David Roh 

Scarcity and Abundance
Martin Paul Eve 

Relocating the Literary: In Networks, Knowledge Bases, Global Systems, Material and Mental Environments
Joseph Tabbi


Puede comprarse (es realmente caro), desde este enlace.




La señal



Tierra, Año 2547, mes 6:

La noticia más importante de la historia humana ha sido grabada en las Crónicas estelares. Se ha descubierto sin atisbo de duda que existen seres extraterrestres más allá de la Tierra. Tras cinco siglos de búsqueda, y tan sólo cien años después de nuestra sexta guerra mundial, la primera señal inequívocamente alienígena ha sido recibida. No es una transmisión aleatoria por cuanto que se repite con una frecuencia de una vez cada veinticuatro horas y proviene de un lugar bien determinado del firmamento, en la constelación de Géminis. Se ha determinado que el origen puede estar en algún planeta desconocido de la estrella HD59686. Aunque se trata de una gigante naranja, algo más fría que nuestro Sol, puede bien ser orbitada por planetas a la distancia adecuada para ser habitable.

El Centro Planetario de Ciencias Astrofísicas ha convocado una reunión de urgencia para analizar la transmisión y debatir si conviene responder.


Tierra, Año 2547, mes 9:

Todos los esfuerzos por desentrañar el mensaje de la señal extraterrestre han resultado infructuosos hasta la fecha. Los científicos indican que no es extraño que esto ocurra. En nuestro planeta existen escritos y alfabetos que tras varios milenios de investigación permanecen indescifrables a pesar de que son tan humanos como las que ahora se utilizan. El señor Hasjointer de la Academia Báltica ha señalado que así como el alfabeto Vinca guarda aún sus secretos tras 8000 años de estudio, los logogramas elamitas de hace 5000 años resisten todo análisis, el Cretense de Cnoos y el rongo-rongo de las islas del Pacífico son un misterio o no hay siquiera conjeturas sobre el contendido del códice de Rohonczi, no es razonable pensar que podemos descubrir el mensaje de una cultura absolutamente ajena a la terrestre sin que tengamos una piedra de Rosetta que nos permita hacer comparaciones.

En cualquier caso, los seis gobiernos del norte y los cuatro gobiernos del sur han acordado mantener los programas de desciframiento.


Tierra, Año 2549, mes 6:

Los científicos no han tirado aún la toalla pero, en comunicado de prensa del día de hoy, han manifestado que las esperanzas de descifrar el mensaje estelar recibido hace dos años disminuyen. La señal radioeléctrica en la banda del hidrógeno se sigue recibiendo regularmente cada día, invariable, pero nada apunta a que sea posible su traducción.

En los próximos meses está prevista una conferencia mundial para decidir si se contesta a la señal aunque, sin saber cuál es la pregunta, las opiniones son variadas y contradictorias.

El señor Ukukuu, del Club de Física del Atlántico Sur ha afirmado que la raza humana no puede perder esta oportunidad de enviar una contestación, incluso por cortesía, a HD59686. Más, al contrario, el señor Hinji de Sinojapan, el poderoso país norteño, defiende que el riesgo de encontrarnos con especies hostiles es demasiado alto y que, tras la desoladora guerra del siglo pasado, las defensas terrestres están aún muy debilitadas. 


Tierra, Año 2552, mes 4:

Tras los muchos debates habidos en los pasados años, mañana tendrá lugar el primer envío de la contestación estelar a HD59686. 

Aunque se trata de un evento de trascendencia histórica, la opinión pública no presta mucha atención, preocupada como está por los desórdenes habidos en la región amazónica estos pasados meses. Las noticias que llegan es que los insurgentes se han hecho con seis o siete torpedos muónicos e, incluso, quizá con el control de una decena de vectores bubónico-cancerígemos. El gobierno de Baja América ha manifestado ya su voluntad de eliminar si piedad al grupo rebelde pero Congonda ha salido en defensa de lo que denomina ejército de liberación.


Tierra, Año 2552, mes 4:

A las 10:23:00 exactamente, la primera señal que la Humanidad transmite a una civilización extraterrestre ha sido enviada. Se trata de un mensaje sencillo que contiene series matemáticas de números primos. La señal tardará más de 300 años en llegar a su destino, ese todavía planeta desconocido que orbita HD59686. Si sus habitantes reciben nuestra contestación y la entienden (cosa sobre la que muchos expertos dudan puesto que nosotros no hemos sido capaces de entender nada de la suya), podríamos recibir una respuesta hacia el año 3150.


Tierra, Año 2652, mes 4:

Ha comenzado una nueva guerra mundial. Eurasia ha sido aniquilada pero la lucha continua con dureza en Congonda, Alta América y Baja América.


1 Geminorum, Año 2702, mes 7 en la Tierra; Era 13656, ciclo 894 en 1 Geminorum, casualmente unos 150 años luz por delante de HD59686:


Los científicos de 1 Geminorum han interceptado una señal alienígena que proviene de una zona en torno al cuadrante x67 del hemisferio norte. Nuestros expertos han determinado que se trata de un sencillo acertijo matemático, sin duda algún torpe intento de comunicación efectuado por alguna civilización poco desarrollada. La señal utiliza banda de hidrógeno, una tecnología que en nuestro planeta se abandonó hace ya 3000 eras y está muy mal focalizada, de modo que no podemos saber si es un experimento sin destinatario, viene dirigida a nosotros o está enviada a cualquier estrella que esos primitivos seres vean en la zona desde su cielo.

Se ha investigado de dónde puede proceder y se estima que unos buenos candidatos serían las estrellas de espectro HAB-68, denominadas X9890, X100450 y X2001843. Como siempre se hace, se enviará hacia ellas de manera inmediata una señal de respuesta de clase 1, la más sencilla que nuestros técnicos han podido crear, en el entendimiento de que la civilización a contactar no está tan avanzada como nosotros. Se ha desistido de lanzar el mensaje utilizando el canal ultravioleta HJ-2, estándar galáctico actual, y se usará la banda de Hidrógeno que esos seres casi celulares conocen. Las mencionadas estrellas se ubican a 2003.0006, 3200.0009 y 2255.03 años luz (unidad antigua que suponemos todavía usan ellos), por lo que quizá para cuando la señal llegue, su tecnología ya esté más avanzada y podamos comunicarnos en el estándar HJ-2.


X1000450, Año 5902, mes 12 en la Tierra; Ciclo de Han 21056, sol 37 en X1000450,:

Se recibió hoy una señal alien de lo que parece ser una civilización desconocida. Proveniente del sector 47AH780 no se conoce su origen ya que en esa zona tenemos establecidas relaciones con una decena de especies inteligentes pero esta nueva señal es tan sencilla que no es digna de esas razas muy avanzadas, algunas de las cuales incluso nos superan. Nuestros científicos han bromeado por lo naif del mensaje, en la banda ya caduca del hidrógeno y que, al parecer, contiene únicamente sencillas relaciones matemáticas.

Nuestras sondas de escucha profunda han escaneado la zona y, asumiendo que los seres qua ya conocemos no nos hubieran enviado esta mamarrachada, hemos detectado una pequeña estrella amarilla a unos 3050 años luz (utilizamos la prehistórica nomenclatura que parece estar inscrita en el mensaje por nuestros atrasados comunicantes) con unos cuantos planetas pequeños en torno a ella. Quizá encontremos un lugar que merezca ser estudiado, aun cuando estas pequeñas comunidades que pueblan la galaxia son muy parecidas y poco dignas de atención.


Año 8952, mes 1  en la Tierra:

Tras la extinción de casi todas las especies en la guerra mundial que se data, por detección de los isótopos existentes en las rocas más profundas, en torno al año 2650, la Tierra se ha repoblado. Pocos seres quedaron según cuentan las crónicas y todo el conocimiento se perdió. Largo ha sido el renacimiento, nuestra humanidad ha debido aprender nuevamente lo que suponemos que nuestros ancestros ya conocían aunque, a falta de datos fiables, nunca podremos saber su grado de civilización. No hemos desterrado las guerras, para muestra la que sufrimos hace apenas un siglo, pero vemos el futuro con esperanza.

Y hoy es un día que se recordará para siempre en los anales de la humanidad, de nuestra renacida humanidad. Sin duda, se trata de la noticia más importante de la historia y ha sido ya grabada en las Crónicas estelares. Se ha descubierto sin atisbo de duda que existen seres extraterrestres más allá de la Tierra. Tras cinco siglos de búsqueda, y tan sólo cien años después de nuestra segunda guerra mundial, la primera señal inequívocamente alienígena ha sido recibida. No es una transmisión aleatoria por cuanto que se repite con una frecuencia de una vez cada veinticuatro horas y proviene de un lugar bien determinado del firmamento, en la constelación de Géminis. Se ha determinado que el origen puede estar en algún planeta desconocido de la estrella HD59686. Aunque se trata de una gigante naranja, algo más fría que nuestro Sol, puede bien ser orbitada por planetas a la distancia adecuada para ser habitable.

El Centro Planetario de Ciencias Astrofísicas ha convocado una reunión de urgencia para analizar la transmisión y debatir si conviene responder.







9/5/17

Conferencia sobre literatura digital




Como ya se anunció hace unos meses en Biblumliteraria, con motivo de la convocatoria y la demanda de ponencias, los próximos 11 y 12 de mayo se celebra en Galway la conferencia sobre literatura digital Other Codes: Digital Literature in Context.

El programa completo puede verse en este enlace. Se trata de sesiones densas, de mucho contenido y de amplio alcance con una combinación de teoría y obras concretas realizadas en la práctica.


8/5/17

El viejo del final de la calle




Tomás esperó a que el silencio se hiciera dueño de la casa. Primero, se extinguió el sonido del lavavajillas. Luego, las voces de sus padres. Una media hora más tarde – miró el reloj, eran ya las diez de la noche- el ronroneo monótono de la televisión. Dedujo que, como cada velada, ellos se habían quedado dormidos en el sofá con el aparato encendido. Así debía ser porque escuchó de nuevo voces, el fin del murmullo de la película y, por fin, el cierre de las puertas. Luego, silencio. Había llegado su hora.

Se colocó el abrigo por encima del pijama y abrió la ventana con cuidado. Era un piso bajo, de modo que bastaba un salto para estar en la calle. Sabía en qué lugar debía caer, justo en la tierra espumosa que rodeaba los rosales del jardín, para que cualquier sonido quedara amortiguado al instante.

No hacía frío a pesar de que ya era octubre. Caminó ágil por la calle hasta cuatro números más allá, al final de la acera. Más que una casa, se trataba de un barracón, una especie de almacén que en su día debía haber sido una pequeña tienda. Las paredes estaban ya sucias y en invierno, sin calefacción, era necesario llevar guantes y un gorrito aun estando dentro. 

Había luz en la ventana, él estaba esperando. Hubiera tenido un disgusto si él se hubiera ido a dormir. Tocó tres veces cortas y tres largas en la puerta – era la clave que habían convenido- y escuchó pasos al otro lado.

- ¡Tomás! ¡Cómo me alegro que hayas podido venir! ¿Te han dejado?
- Ya sabes que no – Tomás le guiño un ojo.
- ¿Hasta qué hora hoy?- preguntó el hombre.
- Hasta las 12, máximo- respondió el chico.
- Vale, tenemos una hora. Ya me dirás qué te apetece hoy.


El señor que hablaba tenía el rostro arrugado por lo años, el pelo cano pero aún copioso, miraba con gafas de cristales gruesos y se expresaba con voz grave más dulce. Vestía un jersey de lana grueso y unos pantalones algo raídos. 

Como cada noche que pasaba con él, Tomás quedaba fascinado nada más entrar en aquel almacén. En un lado, había una pequeña cocina, una cama y una mesa con tres o cuatro sillas. En un rincón, un butacón que sólo el viejo sabía de dónde venía. Al fondo, un pequeño retrete con ducha. El resto era lo que maravillaba al muchacho. Por las paredes y en la mitad del pabellón se alzaban decenas de estanterías repletas de libros de todos los tamaños y colores; gruesos y finos; de tapa dura o de bolsillo; algunos recién comprados, otros con la pátina amarillenta que da el tiempo. Una biblioteca enorme oculta en medio del barrio, un santuario en el que Tomás, al entrar, se sentía como un iniciado, un aventurero que acabara de encontrar el Santo Grial.

- ¿Y bien? ¿Qué has pensado para hoy?
- Me dijiste algo la semana pasada sobre una expedición a Nueva Zelanda…
- ¡Ah!, lo recuerdas…. John Parker, aventurero del siglo XVIII, pirata la mitad de su vida, científico la otra mitad…. Robó la diadema de la reina Amaurit cuando abordó el Boston.
- Venga, venga – Tomás, estaba excitado- ¡empecemos!


Se le hicieron eternos los diez minutos que el viejo necesitó para buscar el libro, bajarlo despacio desde el tercer anaquel y sentarse en el sillón para comenzar la lectura. 

Había llegado a un acuerdo con Tomás. Era el único chico del barrio, incluso de la ciudad entera, que tendría acceso a aquel lugar a condición de que fuera él, el anciano, quien leyera. No quería que Tomás tomara un volumen y se marchara a su casa con él. No, le quería allí, junto a él, haciéndole compañía, escuchando cómo le leía las historias más hermosas nunca escritas.

Y, cuando la tormenta amainó y entre las nubes se filtró un débil rayo de luna, el Boston, navío artillado de dos palos, puso rumbo noroeste, flotando entre peces pájaro que saltaban frente a la proa y cuyas escamas brillaban a la luz de los reflejos, como si fueran espejos vivientes. El capitán Heims estaba sentado en su camarote. Había abierto los ventanales de popa para dejar que la brisa limpiara el ambiente de la cámara y poder escuchar el golpeteo de las olas sobre el casco. Sólo por el sonido del mar y del rolar de la embarcación podía distinguir si todo marchaba bien o debía subir a cubierta para verificar la posición por mediación de las estrellas. Tenía un libro en sus manos, uno pequeño que se había guardado muy mucho de ocultar bajo su casaca de comodoro. Sabía que si lo veían, su vida estaría en riesgo, especialmente si aquel caballero galés, Parker, tuviera conocimiento de su existencia. …

El tiempo era una enigma para Tomás. Durante el día, en el colegio, las horas discurrían tan pausadas como la calma chica del Océano Pacífico que describían las novelas. El tedio se apoderaba de él y le costaba seguir las explicaciones de los profesores. 

- Este chiquillo tiene la cabeza en las nubes. Sólo sueña con aventuras, no es aplicado. Tiene su inteligencia, créame, pero es algo vago- le había dicho la profesora a su madre hacía ya varios meses- Sera necesario obligarle, no lo dude. Sólo con disciplina se logra triunfar en la vida.


Sin embargo, cada vez que llegaba al barracón, cuando el viejo comenzaba las lecturas, cuando escuchaba las más maravillosas narraciones y disfrutaba del encanto de aquella biblioteca oculta, el tiempo aceleraba como un bólido de carreras y las doce, la hora que por prudencia mantenían como límite, llegaba en lo que parecían segundos.

- Es la hora, Tomás. Tienes que volver. Si no, tus padres podrían descubrir que no estás en la cama.
- Un poco más- protestó el crío- , un poco más. El capitán Heims está a punto de descubrir el secreto de la isla….
- Sí, y sólo él podrá descubrirlo, y mañana seguirá aquí. Mira, cierro el libro y el enigma se queda dentro hasta que vuelvas.
De poco sirvieron las protestas. El hombre dejó claro que el tiempo había pasado. Se levantó, colocó el ejemplar en la estantería y ayudó a Tomás a ponerse el abrigo.
- A ver, ¿qué falta? – le pidió con una sonrisa.


Tomás le dio un beso en la mejilla y salió. Diez minutos más tarde dormía soñando con la reina Amaurit.

El jueves, dos semanas después, el muchacho cenaba rápido esperando que sus progenitores le imitaran y fueran pronto a la cama. Había quedado con el viejo y las aventuras de Heims y Parker estaban en la cima del interés. 

Para su desgracia, la cena y la velada se demoraban. Sus padres parecían preocupados y hablaban en voz baja.

- Le vi hoy – decía su madre- y, no sé, me da pena. Sé que los vecinos murmuran. Deberías ayudarle.
- Ya lo hemos hablado mil veces. ¿Qué quieres que haga? Está trastornado, no atiende a razones, no es capaz de vivir con otros, es rebelde, siempre lo fue, su influencia- ya nos lo dijo el psicólogo- no es buena para nadie. Será todo lo duro que sea, pero las cosas son como son- él alzó la voz.
- Pero es que tenerle ahí, casi al lado, y dejarle que se consuma solo.
- No me lo hagas más difícil aún – dijo el padre muy airado-, ¡qué más quisiera yo que las cosas fueran de otro modo pero ya sabes que lo hemos intentado todo! Nos aseguramos de que no le falte dinero y eso es más de lo que haría cualquiera. Ha sido su decisión la de rechazar nuestra ayuda. En una residencia debería estar, lejos del barrio. Entonces nadie hablaría a nuestras espaldas ni nadie le vería.
- Sí, sí, pero aun así me da pena y nos miran mal.
- Que nos miren como quieran. ¿qué hace el resto? También ellos son vecinos, le conocen desde siempre, también ellos puede echarse el problemón a la espalda si tanto hablan de nosotros. Nuestra cordura, la tuya, la del niño, la mía, están antes que él. Nos destrozaría la casa. Ya sabes los ataques que sufre, cómo rompe cosas cuando le da la chochez. Está loco de remate, lo sabes. Vive entre mierda. Si al menos aceptara medicarse. ¿Te imaginas a Tomás viéndole así?
- Sí, lo sé- concluyó ella.
- Es por el bien de todos. Si él lo quiere, le encontramos una residencia. Si otros vecinos lo quieren, que lo metan en su casa.


Por fin, aquella conversación dio paso a la rutina habitual. El motor del lavavajillas, el concurso de la tele, las puertas cerrándose. Tomás saltó sobre los rosales y se dirigió a la casa del viejo.

- Te noto preocupado, Tomás. ¿Qué te ocurre? – preguntó el anciano en una pausa de la lectura. – Hoy no te veo interesado.
- Es que hoy mis padres han discutido.
- ¿Ah, sí? ¿Y por qué?
- Por ti – Tomás bajó la mirada.
- Vaya, ¿Y qué decían?
- Que estás loco, que no quieres curarte, que rompes las cosas.

El viejo cerró el libro que tenía entre manos y calló. Le hubiera contado que sí, que en ocasiones perdía los nervios, la paciencia, que todo había comenzado hacía seis años cuando su tierna compañera se había marchado. Se sabía de memoria la teoría, lo de la superación del duelo, lo de que si no se logra, puede alterarse el comportamiento, volverse uno loco. Sí, lo sabía. Y conocía también la práctica que daba la razón a los médicos que predecían todo aquello. Porque cada vez que la recordaba, un dolor le agitaba el pecho y, sin poder contenerse, le daba por romper cosas, y maldecir, y sentirse miserable, e insultar a Dios, y todas esas cosas que un chiflado que ha perdido la razón hace. Pero eso era sólo en ocasiones. Luego, se le pasaba y buscaba refugio en encontrar libros, en pedirlos, en clasificarlos, es abstraerse de la realidad.

Sí, le hubiera contado todo eso a Tomás pero no lo hubiera entendido y, quizá, le entrara miedo y dejara de visitarle. Y eso era lo que menos deseaba en este mundo. Tomás era el único lazo que aún le quedaba con el pasado y con el futuro, su razón de seguir peleando contra aquellas neuronas que le jugaban tan malas pasadas y tan a menudo.

- Bueno, a veces, me pongo nervioso- acertó a decir, mientras sonreía al chico.
- Pues conmigo siempre estás guay – Tomás se le acercó.
- Sí, contigo todo es muy bonito.
- ¿Eso es porque me quieres, abuelo? – preguntó el niño.
- Más que a nada en el mundo. Pero no se lo digas a tus padres.


Chocaron las manos, sellando una alianza más sagrada que la que unía a la reina Amaurit y el navío del capitán Heims.