23/11/17

Harmonia




Harmonia, de Liza Daly, es una historia interactiva escrita en 2017 en la que los hipertextos enlazan normalmente a notas al margen, notas que en sí mismas crean un diálogo propio con  el lector. Un hipertexto en el que los enlaces no hacen saltar de página sino que añaden anotaciones laterales como textos emergentes, como las notas que un lector en papel podría tomar en el borde de la página. Incluso, en muchos casos, estas informaciones adicionales hacen referencia a otros textos, otras obras con enlaces desde los cuales pueden estudiarse. Simulando aún más la lectura sobre papel la anotación al mergen se liga con una curva al texto en cuestión aunque esto sólo funciona con Chrome y no, por ejemplo, con Internet Explorer. Una oda a la marginalia.

Adicionalmente, la historia funciona también como una narración interactiva más convencional en donde cada cierto tiempo el lector debe elegir entre varias opciones para continuar por un camino u otro.

Un interface limpio, combinando dibujos a tinta y textos, algo minimalista pero muy elegante, centrando el interés en la historia.

Puede leerse desde este enlace.


22/11/17

Papel que habla




El  Institute for Print and Media Technology (pmTUC) de la Universidad de Chemnitz viene perfeccionando desde el año 2015 un "papel que habla". Se trata de una tecnología que permite depositar polímeros invisibles a simple vista sobre el papel. Estos polímeros pueden vibrar en frecuencias audibles lo que abre la puerta a grabar voz o sonidos en cada página y realizar una especie de audiolibro o de libro en que haya una explicación oral adicional a lo escrito o mostrado en fotografías. Es posible imprimir normalmente sobre la capa electrónica polimérica.






21/11/17

Watch Dogs WeareData



Watch Dogs WeareData fue un programa para publicitar el juego Watch Dogs. Era una aplicación narrativa desarrollada por Ubisoft en el 2013 que mostraba en pantalla todos los datos públicos de vigilancia y control que existen en una ciudad, por ejemplo, en las diferentes versiones del juego, Chicago, Berlín o Londres. A la vez que se desarrolla la historia y la acción, el programa mostraba la situación de las calles, los semáforos, los puntos Wi-Fi, las antenas telefónicas, de dónde se estaban enviando tuits en ese instante, cuándo cargaba una foto en una red social, si había bicicletas disponibles en cierta calle,  las cámaras de seguridad, o el uso de Facebook.  Y todo ello en tiempo real. Un auténtico Gran Hermano que dotaba a la aplicación de un gran interés.

Más información en este enlace.









18/11/17

¿Que si me acuerdo de tí?



Una hermosa aria para concierto de Mozart. Compuesta en 1786, está escrita para soprano, piano obligado y orquesta. Número 505 del catálogo Köchel.


¿Que si me acuerdo de ti?

¿Que me entregue puedes aconsejarme?
¿Y qué más puedo yo querer en esta vida?
¡Ah no! Sería ese vivir mío aun peor que la muerte .
Que venga la muerte, la espero valientemente.
Pero, ¿cómo puedo yo esperar quemarme en otra llama,
prodigar mis afectos en otra?
¡Ah, de dolor muero!

No temas, mi bien amado,
tuyo siempre mi corazón será.
No puedo aguantar más tantas penas,
mi alma me falta.
¿Tú suspiras? ¡Oh dolor funesto!
¡Piensa al menos qué instante es este!
No puedo, ¡oh Dios!, expresarme.
Estrellas bárbaras, estrellas impías,
¿por qué tanto rigor?
Almas bellas, que contempláis
mis penas en este momento,
decid si hay peor tormento
que pueda sufrir un fiel corazón




Ch'io mi scordi di te?

Che a lui mi doni puoi consigliarmi?
E puoi voler che in vita?
Ah no! Sarebbe il viver mio di morte assai peggior.
Venga la morte, intrepida l'attendo.
Ma, ch'io possa struggermi ad altra face,
ad altr'oggetto donar gl'affeti miei, come tentarlo?
Ah, di dolor morrei!

Non temer, amato bene,
per te sempre il cor sarà.
Più non reggo a tante pene,
l’alma mia mancando va.
Tu sospiri? O duol funesto!
Pensa almen, che istante è questo!
Non mi posso, oh Dio! spiegar.
Stelle barbare, stelle spietate,
perchè mai tanto rigor?
Alme belle, che vedete
le mie pene in tal momento,
dite voi s’egual tormento
può soffrir un fido cor?









16/11/17

Digital Fiction Writing Competition





El próximo año tendrá lugar una nueva edición de la Digital Fiction Writing Competition, organizada por Wonderbox Publishing y la Universidad de Bangor en Gales.

En este momento queda abierto el plazo para presentar obras de literatura digital, plazo que permanecerá activo hasta el 15 de febrero del próximo año. Está previsto proclamar los ganadores el 31 de julio del 2018.

No hay limitación en la forma de programar, pudiéndose usar HTML, Flash, Twine, Youtube, Twitter, Inform o cualquier otro sistema. 

Hay 5 premios: El de los jueces, el del público, a la mejor obra en galés, a una obra creada por un estudiante y a la mejor obra para niños.

Para enviar un trabajo, acúdase a este enlace.


15/11/17

Congreso Literaturas de lo contemporáneo





Entre los próximos 20 y 24 de este mes se celebra el congreso Literaturas de lo contemporáneo. Ecuador y América Latina: Lecturas y recorridos , en Cuenca, Ecuador.

Entre otros temas, se pasará revista a:

Historia, política y literaturas: la construcción del canon
El campo editorial: difusión y edición de textos 
Estudios literarios: teorías y críticas, época contemporánea 
Literaturas digitales e interconexión con otros lenguajes
Lengua y literatura: sus pedagogía y didácticas
Literaturas andinas en el siglo XXI
Nuevos paradigmas lingüísticos: conexiones entre lengua y literatura

Habrá conferencias, talleres y paneles.

Más información aquí.



Input Pictura Poesis




Mañana y pasado tendrá lugar el evento Input Pictura Poesis en el que se analizará la relación entre la fotografía y la literatura digitales. Enrico Agostini Marchese, Pascal Krajewski, Anaïs Gilet y Servanne Monjour, entre otros, disertarán sobre cómo la fotografía numérica usada en obras de literatura digital ayuda a conformar mejor la realidad actual. Tendrá lugar en la Universidad de Lyon.

Más información en este enlace.


14/11/17

Kafgenstein




Kafgenstein es una aplicación de la librería RiTa para generar textos con la aplicación de las cadenas de Markov. En este caso, se parte de dos textos, uno de Wittgenstein y otro de Kafka, los cuales son analizados por la rutina a fin de generar las relaciones probabilistas para, después, generar nuevo texto basado en esas probabilidades. El resultado es un texto "verosímil" que, a primera vista, parece bien escrito y con un estilo mezcla de ambos escritores.

El código fuente (que puede verse en el enlace superior de la pantalla una vez lanzada la aplicación) es relativamente simple mediante el uso de RITa

Puede experimentarse con Kafgenstein en este enlace.


12/11/17

Cita en Revista Científica




El artículo Producción de contenidos transmedia, una estrategia innovadora publicado en la Revista Científica, analiza el estado del arte de la transmedia y su aplicación en diferentes escenarios. Habla de los procedimientos y técnicas existentes, la teoría desarrollada al respecto, las tendencias de cara al futuro y se  estudian diversos casos prácticos.

Agradezco que los autores, Claudia Esperanza Saavedra-Bautista, William Oswaldo Cuervo-Gómez e Iván Darío Mejía-Ortega, citen un artículo mío de Biblumliteraria.

El artículo puede descargarse desde este enlace.


11/11/17

La Crosley Rocket




El Glasgow Bar se encontraba justo a medio camino entre la oficina y su casa. Se trataba de un local propio de solitarios, de gentes que querían emborracharse sin meterse con nadie más que con sí mismos, o de personas que, como él, deseaban retrasar cada día el retorno a su hogar, a un hogar que no lo sentían como tal. 

Aunque disponía de una agradable terraza junto a los alisos que asomaban por los alcorques, la mayoría de los clientes preferían la intimidad de su interior, decorado con un estilo irlandés y trasnochado, las copas colgando boca debajo de un raíl que corría a lo largo de la barra, un abigarrado mostrador de madera decorado con textos celtas, unas cuantas sillas altas de escay, diez o doce mesas uniformemente distribuidas por la planta cuadrada del local, un par de percheros decimonónicos y una gran máquina de vinilos. Las paredes estaban llenas de fotos antiguas, todas en blanco y negro. La luz, amarilla, algo tenue, se convertía en cómplice de todos los que no deseaban llamar la atención.

Otra tarde más, como había hecho en los últimos dos años, Ricardo entró en el Glasgow y se sentó en una de las sillas altas junto a la barra. Saludó con un guiño al camarero y le pidió lo de siempre, una copa de  brandy. El licor le daba para permanecer una hora mientras acumulaba el valor que cada día precisaba para entrar en una casa en donde no quería estar y de donde salía a la mañana siguiente sin la necesaria ración de cariños y caricias que todos necesitamos.

Utilizaba lo que daba de sí la copa ancha de Duque de Alba en mirar distraídamente a sus colegas de desahogo. Casi nunca hablaban entre ellos, si no era para disculparse o pedir paso. Entrometerse en las nostalgias solitarias y ajenas hubiera sido considerado de muy mal gusto en aquel establecimiento. En las  pocas veces en que entraban un grupo de amigos o alguna pareja, todos los parroquianos se encargaban de mostrarles que no eran bienvenidos bien fuera con miradas de mala leche cada vez que una voz sonaba más alta que un susurro, o bien aumentando el volumen de la jukebox Crosley Rocket

La Crosley era una pieza de museo, con un sonido ruidoso y una colección de discos nunca actualizada, pero absolutamente inseparable del ambiente del Glasgow. Funcionaba casi sin parar. Como si de un ritual se tratara, los clientes se acercaban a ella, con cierta reverencia, dedicaban un minuto a seleccionar la canción, depositaban la moneda y observaban con admiración cómo se ponía en marcha el mecanismo de bielas y manivelas que  sacaba el disco de su ranura, lo hacía girar en un arabesco extraño bajo la cubierta de plexiglás y lo colocaba justo debajo de la aguja del giradiscos. Nadie protestaba nunca por la elección. Todos escuchaban la música de los otros con un respeto que provenía de la conciencia de que no eran simples canciones sino el recuerdo de momentos que todos aquellos perdedores valoraban más que nada.

Se fijó en ella el primer día que entró al bar. Era elegante, entre cincuenta y cincuenta y cinco bien llevados, vestía un pantalón gris con la raya muy marcada, zapatos abiertos de medio tacón que dejaban a la vista unos pies deliciosos, una chaqueta  jaspeada y un pañuelo alrededor del cuello. Se sentó en una mesa no lejos del ventanal principal, pidió un capuccino y un licor de hierbas, abrió un libro y no levantó la mirada de él durante la más de media hora que permaneció en el local. Uno nunca sabe qué le hace sentirse atraído por alguien pero lo cierto es que aquella noche le vino a la cabeza el recuerdo de la mujer y que, al día siguiente, en el trabajo, se preguntó si habría sido una visita casual o no.

Supo que sería una cliente habitual por la tarde. Ella entró a la misma hora, ocupó una mesa, pidió la misma consumición y continuó con el libro que parecía sesudo. Ricardo se pasó la hora de su brandy mirándola de reojo. No era un asunto sexual aunque la mujer fuese atractiva. Sobre todo, era curiosidad. ¿Por qué estaría allá? ¿No tenía a nadie? ¿O, como él, no quería estar en otro lugar? ¿Por qué había aparecido de pronto? ¿Qué coño leía con tanto interés? ¿Estaría mirándole a él, o a otro, de reojo como él mismo hacía? 

Era consciente que lo que más le atraía era el proceso de explorar, de intuir, de hacer cábalas. Como casi siempre, lo desconocido, lo inexplorado, es mejor que lo conocido.

Dejó pasar un mes hasta que supo que la persistencia de aquella mujer- que para entonces ya había cambiado varias veces de atuendo, de libro y de zapatos, pero no de consumición ni horario- en su memoria comenzaba a ser más intensa de lo que correspondía a una simple colega del alcohol. Y, como siempre ocurre en estas ocasiones, comenzó a divagar y enredarse sobre cómo podría ser el futuro, a caer en el cuento de la lechera y a ilusionarse con algo que no existía. 

Pasaron por sus manos otras treinta copas de Duque de Alba hasta que se acercó a la Crosley Rocket decidido a saber más. Dedicó un par de minutos a leer los títulos disponibles y, por fin, depositó los dos euros. Se escuchó la voz rota de Rod Stewart  y confío en que ella podría comprender la letra en inglés.


When I need you
I just close my eyes and I'm with you
And all that I so want to give you
It's only a heart beat away


Supo que sí, que la mujer entendía el inglés, porque le vio levantar la vista, dejarla suspendida por unos segundos en la máquina de los discos y volver a centrarse en la lectura. En esos breves instantes, pudo observar sus ojos que le parecieron especialmente hermosos, cierta melancolía en su expresión, una pequeña mueca de sonrisa en sus labios - finos y pintados de borgoña- que le hicieron pensar que la canción le recordaba algo bello. Probablemente no se había ni fijado en él, pero la semilla estaba plantada. Y aquella noche volvió a despertarse y a construir castillos en el aire.

No fue un plan premeditado ni una estrategia de asalto calculada. Simplemente, tuvo ganas de escuchar la canción cada día en la Crosley. Algunos días, al inicio, ella pareció indiferente. Pero, a las dos o tres semanas, ella ya no sólo levantaba la vista sino que la fijaba en él. Y él se la mantenía. Y ambos, desconocidos el uno para el otro, jugaban a fingir. Hubiera sido desconsiderado abordarla directamente. Esas cosas no ocurrían en el Glasgow.

No lo había previsto por lo que se quedó atónito e inmóvil cuando una tarde fue ella la que se levantó. Dejó el libro sobre la mesa con un movimiento lento y caminó hacia la máquina. Como él había hecho semanas antes, dedicó varios minutos a leer los títulos y por fin depositó las monedas. La música no era la que la concurrencia esperaba, nada de baladas lentas. Era mucho más rítmica, casi un rap, y algunos parecieron molestarse. Tras unos segundos de asombro, Ricardo escuchó: 


It's a pity, you already have a wife
And me done have a man inna mi life
Rude boy, it is a pity
I say, it is a pity, you already have yuh wife
And me have a one man inna mi life
Rude boy, it is a pity

Pidió otro brandy y alargó su presencia en el bar hasta que ella, sin mirarle, salió. Haciéndose el despistado, se acercó a la jukebox como si fuera a echar más monedas. El disco que ella había elegido estaba todavía entre las garras del manipulador. La cantante era Tanya Stephens. Jamás había escuchado nada de ella. Pagó, y se dirigió a su casa.

Conectó el ordenador y buscó en Google.

It's a pity, you already have a wife
and me done have a man inna mi life
Rude boy, it is a pity
I say, it is a pity, you already have yuh wife
And me have a one man inna mi life
Rude boy, it is a pity

I woulda like one of these mornings to wake up and find
Your face on a pillow lying right next to mine
I woulda cut out the partying and the smoking and the rum
And buss a extra wine and make we seal up a son

Well, every time mi fantasize, me see your lips, me see your eyes
Your trigger finger do something a lef the rude girl hypnotized
For you it's just a thing, just another little fling
But for me this is Heaven and the angel them a sing

It's a pity, you already have a wife
And me done have a man inna mi life
Rude boy, it's such a pity, yo

I say, it is such a pity, you already have yuh wife
And me have a one man inna mi life
Rude boy, it is a pity


Demasiado argot para entenderlo bien, la melodía y el ritmo no eran de su estilo, pero leyó la letra muchas veces. 

¿Cómo lo sabía? ¿Cómo había podido saberlo si jamás habían hablado? Bueno, pensó, no había que ser muy listo para saber qué tipo de vidas tenían los asiduos al Glasgow. Dios los cría y ellos se juntan.

Al día siguiente, él volvió a elegir a Rod Stewart y, cuando ella levantó la vista, se atrevió a mover el vaso de brandy y sonreír en señal de saludo y entendimiento. Ella le devolvió el gesto con el vasito de licor. 

Fue suficiente para que se entendieran. Nunca llegaron a hablarse ni falta que les hizo, pero siguieron acudiendo cada tarde al Glasgow para soñar con lo imposible durante muchos años.






10/11/17

LATAM 2017




La semana próxima, concretamente del 14 al 16 de noviembre se celebra en Buenos Aires el congreso LATAM 2017. Entre las diversas ponencias que se impartirán durante el evento caben destacar The key takeaways from 'El País' digital transformation ofrecida por Noemí Ramírez, Lessons from the The New York Times for Latin American news media, por Ismael Nafría y Journalism in the era of visual story-telling por Mario García.

La página de LATAM en este enlace.


9/11/17

The Inspection Chamber




Hace poco más de un año comenzaron a promocionarse en el mercado los "altavoces inteligentes", de la mano de Amazon con su Echo. Son altavoces/micrófonos computerizados que permiten interacción y originalmente estaban pensados para controlar dispositivos domóticos. Por ejemplo, podríamos "hablar" al dispositivo diciéndole que encienda la lavadora, el sistema sería capaz de decodificar la orden y ejecutaría la acción, devolviéndonos algún mensaje. Un asistente personal controlado por la voz. Desde entonces, han proliferado aunque son caros y tienen muchas limitaciones.

Ahora, la BBC propone utilizar uno de estos aparatos para contar historias interactivas. Para ello, el altavoz inteligente comienza contándonos el inicio de una historia, preguntándonos cosas y fomentando que hablemos con él (vía el micrófono). En vez de plantear una historia en el que cada cierto tiempo se pida al usuario que elija una opción (lo que siempre resulta disruptivo), el programa nos pregunta cosas (es decir, el supuesto personaje nos pregunta cosas) continuamente sin consecuencias aparentes, aunque estas respuestas se pueden almacenar para que, más adelante, cuando ya nos hemos olvidado de ellas, la historia discurra por un camino u otro. El "diálogo" es así más natural y constante.

La historia recién lanzada es The Inspection Chamber , una trama de ciencia ficción en la que el usuario es informado de que, aunque no se percate, está siendo retenido para ciertas investigaciones y experimentos galácticos. Los supuestos funcionarios estelares le acucian a uno para que responda porque tienen que completar sus trabajos.  

El sistema usa IA para procesar los diálogos e intentar comprender nuestras respuestas.

La primera entrega de The Inspection Chamber dura unos 20 minutos.

Más información en este enlace.





7/11/17

Máquina de coser





Máquina de coser, de Damian Schopf, es una instalación poética en la que se unen un ordenador y una máquina de coser. El ordenador, de manera algorítmica, genera texto y este es transferido a un control numérico que maneja la máquina física de coser obteniéndose una larga tira de texto bordado, tan larga como se quiera.







5/11/17

Clickable poem@s




Clickable poem@s, de Luis Correa Diaz, es un poemario que aúna la lectura convencional con la digitalidad. Ser trata de una colección de 23 poemas en formato PDF que, además, incluyen enlaces de modo que para captar el sentido total de los versos es preciso, también, acceder a ese material complementario que, sobre todo, son vídeos de Youtube. 

Incluso, en algún poema, el lector es invitado a salir del mismo y establecer conexiones fuera de él, en Internet.

Puede comprarse en este enlace.




3/11/17

V Congreso del Libro Electrónico



Entre el 15 y 17 de este mes se celebrará en Barbastro el V Congreso del Libro Electrónico que acogerá a expertos y profesionales del sector para debatir y analizar la situación actual del libro electrónico, sus aplicaciones y la industria en torno a él.

El primer día habrá un taller sobre audiolibros con la presentación del audiolibro "Lou Reed era español" del  escritor de Barbastro, Manuel Vila. Los días 16 y 17, por su parte, comenzarán las sesiones profesionales. Este año se hará énfasis en el potencial impacto de la inteligencia artificial en el libro y la literatura. Asimismo, el Congreso se abre a México de modo que, vía streaming, profesionales de ambos lados del océano podrán compartir y debatir ideas.


2/11/17

Exploratory Programming for the Arts and Humanities






Para hacer literatura digital, es preciso saber programar, al menos a un nivel básico que permita manipular textos y componentes multimedia que puedan ir embebidos en el trabajo. 


El libro Exploratory Programming for the Arts and Humanities, de Nick Montfort, uno de los más conocidos nombres en el ámbito de la literatura digital, aborda precisamente el estudio de la programación, en Phyton y en Processing, centrada en lo que un autor de literatura electrónica puede necesitar: manipulación de cadenas de texto, análisis de las mismas, combinación de textos, palíndromos, ordenación de frases, sustituir o eliminar texto, sencillas manipulaciones de imágenes, análisis semántico, etc. Contiene numerosos ejemplos que ayudarán a progresar de manera sencilla. 

 Puede adquirirse desde este enlace.




1/11/17

Allerseelen






Una canción de Richard Strauss:

Día de todos los difuntos


Coloca en la mesa las resedas perfumadas,

tráeme los últimos asteres rojos

y hablemos otra vez del amor,

como antes, en mayo.


Dame tu mano para que la oprima en secreto,

no me importa que vean que lo hacemos,

regálame tan sólo una de tus dulces miradas,

como antes, en mayo.


Hoy florecen y exhalan aromas todas las tumbas,

este  día del año está dedicado a los muertos,

ven a mi corazón para que te tenga de nuevo,

como antes, en mayo.




Allerseelen


Stell' auf den Tisch die duftenden Reseden,

die letzten roten Astern trag' herbei

und laß uns wieder von der Liebe reden,

wie einst im Mai.


Gib mir die Hand, daß ich sie heimlich drücke

und wenn man's sieht, mir ist es einerlei,

gib mir nur einen deiner süßen Blicke,

wie einst im Mai.


Es blüht und duftet heut' auf jeden Grabe,

ein Tag im Ja den Toten frei,

komm an mein Herz, daß ich dich wieder habe

wie einst im Mai.







31/10/17

Kindle Oasis 2017




Amazon ha presentado una evolución del lector de libros que ya lanzó al mercado el año pasado. El Kindle Oasis 2017 mantiene la estética del modelo del 2016, con botonera al lado, carcasa ligera de aluminio, pantalla de 7", WI-FI y hasta 32 Gb de memoria. El precio puede superar los 300€, mucho más caro que el resto de la gama. La novedad respecto a 2016 es que este modelo es sumergible hasta 2 metros, algo que otros lectores del mercado ya tienen.

Más información en este enlace.




29/10/17

Tiny Space Adventure





Tiny Space Adventure, de Kate Compton, es un bot en twitter que genera historias espaciales en dosis de un gráfico que simula una nave estelar y un pequeño texto cada vez. A un ritmo de 3-4 envíos por jornada, la historia se va desplegando y adquiriendo cierta complejidad. Tiene ya una vida de unos 3 años.

Tanto los textos como los gráficos se generan aleatoriamente por algoritmos diseñados para tal fin.

Puede leerse en este enlace.





27/10/17

Jóvenes entre el Palimpsesto y el Hipertexto





Jóvenes entre el Palimpsesto y el Hipertexto, (Ned Ediciones, 2017), de Jesús Martín-Barbero, es una recopilación de textos sueltos que el autor ha ido escribiendo a lo largo de los últimos años. En estos artículos reflexiona sobre la situación y sociología de las nuevas generaciones para lo que utiliza dos metáforas. La del palimpsesto implica que la identidad de los jóvenes se forma como acumulación de muchas capas, de muchas diferentes perspectivas sobre la vida y los otros. La metáfora del hipertexto estudia a estos mismos jóvenes en su vertiente de hiperconectividad, de su presencia en redes sociales y de cómo estas conforman las relaciones entre ellos. 




26/10/17

III Jornadas de Estudiantes de Lingüística y Literatura l






Hoy y mañana se celebran en la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia, Colombia,  las III Jornadas de Estudiantes de Lingüística y Literatura

Entre temas tan interesantes como la filología, la lingüística hispánica, la etnolingüística, la sociolingüística, la literatura comparada o la crítica literaria, las jornadas se interesan también por la gramática computacional.

Más información en este enlace.


25/10/17

La Larga Clementina





Santa Catarina era, a primeros del siglo XX, una pequeña ciudad agrícola apenas visitada por foráneos dado el mal estado de las carreteras que llevaban a ella. La mayor parte de sus casas se situaban sobre la llanura que se abría al norte del río Indoreo, mientras que las tierras de labranza ocupaban la otra orilla. Dos puentes de madera permitían el paso entre ambos lados aunque los pastores vadeaban las aguas un par de leguas al sur, donde el cauce se ensanchaba y la profundidad no alcanzaba los tres palmos. Santa Catarina era un pueblo más, previsible y rutinario, que sólo salía de su sopor cotidiano el día de San Antonio, patrón de la villa y de los festejos que se celebraban en junio. Sus habitantes se alegraban con los nacimientos, asistían compungidos a los entierros de aquellos que marchaban, se preocupaban con las sequías que amenazaban las cosechas y sufrían con los muy comunes dolores de muelas y espalda que el médico, don Arturo, intentaba combatir con ungüentos de toda índole. 

En fin, Santa Catarina no merecería aparecer en ningún relato si no fuese porque ninguno de sus hombres y mujeres padecían, ni habían padecido nunca, del mal del desamor. Nadie sufría por amores perdidos. 

La causa de tan anormal situación era la Larga Clementina, una mujer de edad indefinida, tan alta que sacaba dos palmos al hombre más fornido del pueblo – de ahí su nombre-, y que vivía en lo más recóndito del bosque de hayas que iba desde la frontera norte de Santa Catarina hasta las altas montañas del Lobo, discernibles apenas en el horizonte. 

Larga Clementina había llegado a la ciudad muchos años atrás y, de hecho, nadie recordaba cuándo. Al inicio, había pasado desapercibida, como si se tratara de un eremita huraño que rehúye el contacto con las gentes. En algún momento, que nadie sabía identificar, sus habilidades mágicas – de bruja, a juicio del párroco don Servando- habían comenzado a divulgarse de boca en boca, al principio de manera tímida y precavida, con consciencia de pecado. Más a medida que les iba retornando la felicidad perdida, la Larga Clementina había llegado a ser aceptada como alguien de la comarca de toda la vida, sin cuestionarse de dónde vino ni quién era. Simplemente era la Larga y don Servando sabía bien que si se le ocurría denunciar sus prácticas al obispado como contrarias a la religión, perdería sus dientes y vería quebrados sus huesos.

Como en todo el resto de mundo, los habitantes de Santa Catarina se enamoraban y, también como en el resto del mundo, muchos de estos amores acababan mal. Conocido es que, en tal situación, las personas lloran y se lamentan durante meses o años, pierden peso y duermen mal, lanzan improperios hacia la persona que no corresponde a sus cariños y, en definitiva, se sienten infelices. Más, allá, nada de esto ocurría. Nadie sufría por amores perdidos. Al contrario, todos tenían bellos recuerdos del pasado en lo que respectaba a su vida sentimental.

Fabián estaba triste. Se había enamorado de Lucinda hacía ocho años y, durante todo aquel tiempo, había sido el hombre más feliz del mundo.  Ella era hermosa e inteligente. Le encantaban las largas conversaciones tras cenar, junto al fuego bajo, acariciándole las piernas y disfrutando de su sonrisa y su charla siempre imaginativa. Lucinda era una fuente de sorpresas, admiraba su forma de ver el mundo, su modo de mirarle y la confianza que le hacía sentir. Ingenuo, pensando que aquello duraría siempre, mantenía un diario donde iba escribiendo, con la mejor caligrafía que era capaz de hacer, sus anhelos y deseos, los hechos que les sucedían estando juntos y las esperanzas futuras.

El amor, ya se sabe, se ha sabido desde siempre, ciega los ojos y turbia la mente, de modo que cuando, de pronto, ella le dijo que ya no le amaba, que se marchaba, que él se había convertido en una cadena, se le vino el mundo abajo. Ni lo había sospechado, y se sintió el ser más imbécil del planeta. Lo que más le dolió fue la determinación de Lucinda por cortar la relación de tantos años. No sólo no le amaba, es que quería no amarle, estaba decidida a comenzar una vida nueva, distinta, ni la más mínima intención de intentar arreglar cualquier cosa que hubiera ocurrido y que Fabián desconocía.

La primera semana apenas comió, y bebió en demasía. Cada tarde, tras el trabajo en el campo, abría el diario y comenzaba a leer. Con ello se le abrían también las carnes y le sangraba el alma y él, un pobre desdichado, se consumía en su propio dolor.

- Ya está bien – le dijo Anselmo, su amigo de toda la vida- . Eres el único bobo que sufre por desamor, el hazmerreír de todo el pueblo. Haz el favor de ir mañana mismo a visitar a la Larga. Ya.

Fabián supo que Anselmo tenía toda la razón, que no tenía sentido sufrir por Lucinda cuando una simple visita al bosque de hayas lo resolvería todo.

Se perdió varias veces. Aunque le habían dado indicaciones precisas de cómo localizar a la Larga, el bosque era demasiado intrincado y todas las direcciones se parecían, los árboles crecían como si fuesen gemelos y la luz que se filtraba por las copas era escasa, ya al atardecer.

- Te esperaba – dijo una voz que provenía de la casa-. Has tardado.
- Me perdí – contestó Fabián-. Supongo que eres la Larga. ¿Sabías que vendría?
- Claro que lo sabía. Tus gimoteos son conocidos ya por todos. Te llaman bobo, ¿lo sabes? Y yo me entero de todo lo que ocurre en Santa Catarina.
- ¿Sabes a qué vengo, entonces?
- Vienes a lo que vienen todos. A que te quite ese mal de desamor que te está matando. No eres el primero ni serás el último. 

Larga Clementina estaba de pie junto al fuego, casi a contraluz. Era alta, definitivamente la persona más alta que Fabián había visto nunca, incluso más que Mauricio, el leñador. A pesar de su estatura, no era desgarbada, tenía una silueta elegante y, siendo ya muy mayor, mantenía una belleza innata acrecentada por el brillo de sus ojos azules. Sin duda, de joven, hubo de ser una mujer excepcional y Fabián se preguntó si no habría aprendido los secretos del desamor tras haberlo sufrido ella misma. La cabaña estaba bien ordenada pero todos los anaqueles estaban llenos de instrumentos y productos desconocidos a los ojos del hombre. Quizá en aquel matraz había alas de mariposa pero no podía jurarlo. Más allá, aquel polvo dorado pudiera ser pirita triturada pero tampoco podía asegurarlo. Sí reconoció un alambique y un crisol donde hervía mercurio. Percibió enseguida un aroma agrio, indefinido, en toda la estancia.

- ¿Me dolerá?
- Te dejará de doler. – respondió ella al tiempo que removía el contenido de un perol que calentaba sobre el fuego.
- ¿Tendré que tomar ese mejunje que estás preparando? – preguntó Fabián con cierto temor en su voz.
- Si quieres…. Es mi cena – y la Larga se echó a reír con decidida sorna.

Cenaron y Fabián hubo de aceptar que, además de maga, aquella mujer era buena cocinera. Lo que él había pensado que era un bebedizo milagroso había resultado ser una sopa de carne deliciosa, lo mismo que el asado de ave posterior y los dulces de miel que compartieron de postre.

- Bien, ahora ya tienes la barriga llena. Es hora de que liberes tu alma- dijo la Larga.
- ¿Y cómo se hace eso?
- Déjamelo a mí. Pero para poder ayudarte has de contarme primero algo de esa novia tuya, ¿Lucinda dijiste?, y de qué sientes tú mismo.

Era una noche clara. Una luna afilada, recién nacida, nacarada, estaba tumbada sobre el horizonte cuando Fabián comenzó a contarle. Al principio, con mesura, con timidez. Luego, a medida que sentía el dolor de los recuerdos en su corazón, con fluidez, como quien deja salir la bilis y siente que la inflamación desciende y que el dolor afloja.

Le contó cuánto la había amado y cuánto la amaba, lo que la admiraba – porque no hay amor sin admiración, afirmó muy orgulloso de su reflexión- , le contó muchos momentos felices que habían compartido, como cuando fueron a caminar por el valle y ella se contorneaba juguetona delante de él no pudiendo sino perseguirla y darle un azote cariñoso en el trasero; o cuando, envueltos sólo en un albornoz, charlaron en la balconada, escuchando los insectos de la noche y viendo los luceros en el cielo; le contó de aquel día en que fueron a visitar el castillo y él pensó que era la princesa perfecta y hubiera deseado poder vencer a un dragón para demostrarle cuánto la amaba; o cuando él le escribía ripios, o cuando escucharon a la orquestina que llegó al pueblo con aquella violinista que interpretaba una música tan romántica; también de cómo la cuidó cuando estuvo enferma y de cómo compraron zapatos juntos. De cuando se bañaron en la laguna de agua caliente o de lo que le gustaban las alcachofas con jamón que ella preparaba; de lo que disfrutaba cuando ella le contaba cómo debería ser el mundo, de lo lista que le parecía- sin duda, mucho más lista que él mismo-, de lo que aprendía de ella cada día. 

- Tantos instantes hermosos – dijo él, al tiempo que bajaba la vista hacia el suelo- , los tengo todos escritos en mi diario. 

Se escuchó un búho fuera, repetidamente.

- Bien, es hora de comenzar. ¿Sabes lo que deseas, verdad?
- Quiero dejar de sufrir por el amor perdido. 
- Empecemos, pues.

Le llevó media hora a la Larga Clementina preparar el jarabe, si es que podía llamársele de aquella manera. Fabián la vio mezclar los productos con la destreza que da la repetición de los actos, calentarlos y enfriarlos en un proceso desconocido para él.

Finalmente, le sirvió un tazón.

- Bebe – le ordenó y, como viera que el joven dudaba, añadió – No seas cobarde. Sabe bien.

Fabián bebió y, efectivamente, el sabor se asemejaba al del almíbar. Era agradable y apenas se percató de que el sueño le invadía y que se tumbaba sobre el camastro. Despertó cuando amanecía.

- ¿Qué tal te encuentras? – escuchó decir a la Larga
- Estupendamente. Nunca me había sentido mejor – respondió Fabián. 
- ¿Feliz?
- ¡Claro! ¿Por qué no habría de estarlo? – preguntó el hombre con extrañeza.
- ¿Recuerdas por qué viniste a verme?

En ese momento recordó. Y recordó los días anteriores pero, ahora, sorpresivamente, inexplicablemente, no sentía ninguna amargura. Sí, se acordaba de que Lucinda había sido su novia pero casi de nada más. No se le atragantaba la saliva al pensarlo, ni sentía retortijones en su estómago ni sentía nada distinto a recordar un día de caza o la tormenta de una tarde. 

- Realmente, me siento bien – confirmó.
- Me alegro. Puedes marcharte cuando quieras. – dijo la Larga- yo, ya he hecho mi trabajo.
- ¿He de pagarte?
- No. Claro que no. 

Fue entonces cuando Fabián vio el diario que había dejado sobre la mesa. Lo tomó, lo abrió por la mitad y comenzó a leer. Allí estaba todo lo que había disfrutado y sentido, vivido y amado, con Lucinda. Aquellos instantes rememorados que, antes le dolían en el alma, no le trajeron sentimiento alguno. Como si estuviese leyendo una barata novela de las que vendía el señor Genaro en la librería. Como si no fuera con él.

- ¿Entonces, esa pócima hace que ya no sienta nada? – preguntó.
- No exactamente, pero si te vale esa explicación, tómala. Da lo mismo. – repuso ella.
- Es una pena – dijo él, por lo bajo.
- ¿Qué es una pena?
- Que ya no sienta nada por todos esos instantes maravillosos que están escritos aquí. Podíamos haber guardado los momentos hermosos, los sentimientos agradables y borrado sólo el dolor.  Pero supongo que es necesario para evitarme sufrir.
-     No,  no he anulado tus sentimientos dulces para que no sufras. Puedo cercenar sólo el dolor sin afectar al gozo– ella le miró fijamente-, la pócima te evitará sufrir tanto si te acuerdas de ellos como si no, si sientes como si no. No  elimino tus sentimientos por eso. 
- Eran instantes muy bellos. – dijo él, sin comprender- ¿Por qué eliminar su deleite si no me van a hacer sufrir? ¿Por qué no recordar esos momentos sólo por su hermosura, con agrado, conservar lo tierno y lo hermoso?
- Porque ella los ha menospreciado. Mientras dormías leí tu diario. No es que tú no debas recordarlos, es que ella no merece que nadie los recuerde o sienta por ellos.