22/6/17

Zugunruhe




No tengo ni idea de alemán pero, por algún extraño motivo, mi vida amorosa de estos últimos años ha estado marcada por ese dichoso idioma. Otro capricho de ese misterio entre neuronal y hormonal que me vuelve lela cada cierto tiempo, que me hace ver un duende especial en un hombre para percatarme, tiempo después, que  es más aburrido que pellizcar cristales.

Fue hace unos pocos años. Viajé a Stuttgart con él y pasamos juntos el fin de semana. Qué sé yo, sería la novedad, o el depender de su mejor inglés, o que yo estaba en horas bajas después de haber dado puerta a la anterior ilusión. El caso es que fueron unos días preciosos y eso que hacía un frío que te dejaba la piel como después de una sesión de  masaje con crema y lifting de 200€. Aún guardo fotos de nosotros paseando por la Windgassen-Weg. El pequeño lago enfrente del Palacio Nuevo se había helado y los gansos jugaban a hacer cabriolas sobre la lechosa superficie hasta que, aquí o allá, se quebraba y podían meter la cabeza para mirar bajo las aguas quién sabe qué. Quizá fuera que tenía el estómago lleno de lepidópteros de esos que se tienen en estas ocasiones, o que me había tomado varias cervezas de esas que, en aquel país, sirven con tanta espuma tras esperar siete minutos, pero la verdad es que me veo guapísima en cada fotografía, con un sombrero elegante, una bufanda en torno al cuello, abrigo y guantes negros. Sería quizá el deseo y el afecto que veía en los ojos de ese al que entonces llamaba “cariño” y “mi niño”, pero el caso es que, ahora, visto en retrospectiva, me veo radiante.

Caminamos junto al edificio de la ópera y él me cantaba Ich liebe dich, ese “te quiero” que tanto repiten las óperas de Mozart. Cuando me lo susurraba, el alemán me sonaba distinto, suave, nada que ver con la idea de verborrea brusca y gritona con el que antes siempre lo había escuchado. Así comenzó mi relación con el hombre que me quería locamente y con el idioma alemán, con palabras tiernas, con caricias dulces.

Aquel sábado fue muy divertido. Compartimos uno de esos momentos sólo soportables en estas primeras fases de las emociones. Se empeñó en entrar al planetario. Hay que imaginarse la situación. Hora de la siesta, cansada de haber pateado media ciudad, a oscuras, tumbados en unos sillones que permiten mirar cómodamente hacia arriba, una musiquilla suave y sideral, estrellas por todos los sitios y un tipo soltando la chapa en un alemán meloso e incomprensible. Me dormí, al punto que ronqué y él tuvo que darme un codazo para que no arruinara el mágico espectáculo a los otros espectadores. Nos reímos de veras mientras volvíamos al hotel, yo colgada de su brazo, él colgado de mi corazón.

De aquel viaje es también esa foto en que aparecemos reflejados en un escaparate. Al vernos, ambos nos percatamos de que éramos más que dos, más que una pareja habitual.

-       -  Somos una pareja perfecta, la mejor del mundo – le dije, entonces, sin saber cómo cambiaría todo con el tiempo.
-       -  Lo somos para siempre. - me respondió él – Estás hermosa.
-        - Por ti, tú me haces sentirme hermosa – le contesté y, ahora, me pregunto el porqué de aquellas ensoñaciones. ¿O, simplemente, le mentía? ¿O me engañaba a mí misma?

Dejo de mirar viejas fotografías. No creo en eso de que el pasado fue mejor. Todo pasó y no sé bien por qué ocurrió. Él, mucho menos. Ni se lo esperaba cuando dejé de contestar a sus llamadas, cuando dejé de encontrar tiempo para nosotros, cuando no deseaba verle, cuando me sentía mal a su lado, cuando llegué a tener vergüenza de que me vieran con él.

Zugunruhe

Mira por donde estos teutones tienen palabras para todo. Empecé con los liebe, liebe, liebe y acabo con un zugunruhe. Me persigue el alemán.

Miro el diccionario:

Zugunruhe: sensación acuciante de desasosiego; un deseo incontenible de cambiar de situación, de migrar, de encontrar otros lugares, de la búsqueda de otros horizontes.


Joder, ni a posta lo han definido. Voy a tener que cambiar de idioma. Era tan urgente mi zugunruhe que le he dejado al pobre en la cuneta del camino sin darle opción alguna, sin que él pueda entender cómo hemos pasado de ser la mejor pareja del mundo, aquella reflejada en el escaparate, a molestarme, a sentir la angustia de estar junto a él.

Sí, me duele verle así pero es lo que hay. He de mirar por mí misma primero. Encontraré nuevos escaparates en donde reflejarme.



20/6/17

Una nueva colección de literatura electrónica en lengua española en la web de ELMCIP



Una nueva colección de literatura electrónica en lengua española en la web de ELMCIP es un interesante artículo académico de Maya Zalbidea, de la Universidad Complutense,  en el que pasa revista a la literatura digital escrita en español, tanto en España como en América. Presenta un catálogo de una amplia selección de obras de la literatura electrónica hispánica, explica el repositorio de obras en español de ELMCIP de la Universidad de Bergen y analiza los rasgos más relevantes de las obras digitales, especialmente en lo relativo a la interactividad.

Agradezco mucho la mención que se hace en el artículo sobre algunas de mis obras digitales como, por ejemplo, Trincheras de Mequinenza, Mar de versos, Psycho, o Una contemporánea historia de Caldesa



El artículo puede leerse desde este enlace.





19/6/17

Semantic technologies and linguistic tools for Digital Humanities




Del 3 al 5 del próximo mes de julio, se celebra dentro de los Cursos de Verano de Madrid, concretamente en la UNED, el Seminario Semantic technologies and linguistic tools for Digital Humanities, que puede ser seguido tanto presencialmente como on-line.

Los objetivos del curso son formar en las tecnologías digitales, particularmente las herramientas semánticas al servicio de las Humanidades; demostrar las posibilidades de la herramienta CLARIN y compartir experiencias en su uso a lo largo de varios países.

La web del evento y el programa pueden accederse desde este enlace.


16/6/17

Derribos





Cuando mi padre me introdujo en el negocio, ya me avisó que no era un trabajo fácil. Al contrario, resulta complicado aislarse de lo que sufren los otros, como al médico le cuesta no sentir compasión por el paciente que tiene fuertes dolores, o el bombero se siente conmovido por la persona atrapada tras las llamas. Mi padre me decía que, de todos los oficios que tratan con desgracias y con desgraciados, este era el más complicado, el que más agallas precisaba, el que demandaba una fortaleza de carácter pétrea. 

Me dedico al derribo de amores que se han torcido y han sido abandonados. 

Es bien sabido que toda vida se construye con amoríos, desamores, sueños, esperanzas, dolores y desengaños, felicidad y miseria, conversaciones e instantes. Poco a poco, todos estos elementos se van trenzando entre ellos, conformando la existencia. A veces, es una lástima, alguna vida se trunca, fallan los elementos estructurales- el desamor es como la aluminosis, ténganlo en cuenta- y el individuo debe abandonarla a riesgo de volverse loco dentro de ella. Aquí es cuando intervenimos nosotros, profesionales diplomados que derribamos todo el edificio creado a lo largo de los años y preparamos el solar para que se pueda reconstruir uno nuevo. 

Llevo ya bastante tiempo en el sector y he visto más bien de todo. Pero, hoy, no sé, he sentido una angustia especial, mientras con la piqueta y la maza iba tumbando, uno a uno, los muros de la vida de un pobre tipo que nos llamó el otro día para que lleváramos a la escombrera todo lo que había construido con una mujer durante casi una década hasta que, ingenuo y pardillo, se enteró de pronto que ella ya no le amaba, que tenía otros sueños en construcción y que le daba un beso de despedida que le supo a ricino. En realidad, nada nuevo. Hacemos más de dos decenas de trabajos como este cada año. Quizá me ha afectado más por lo desvalido que me ha parecido el individuo, un pobre hombre si me pidieran calificarle, que creía que el amor lo valía todo cuando todo el mundo sabe que no es así. Alguien que había confiado al cien por cien en que su amor era suficiente. También hay que ser idiota.

Hemos empezado con el derribo de muchísimas estancias construidas con cartas, todas llenas de cariño y ternura, pasión y admiración, que este cliente había escrito a lo largo de los años. Tenemos un código deontológico, unos acuerdos de confidencialidad con nuestros clientes,  que nos impiden relatar lo que vemos pero diré, a título de ejemplo y sin correr riesgos de que el individuo pueda ser identificado,  que estas cartas decían cosas como Me seduce el descubrir – otro hechizo, sin duda- que compartimos tantas quimeras, tantos libros, tantas pérdidas, tantos gustos, tantas ideas fugaces, sin que jamás antes lo hubiéramos sospechado. Me sonroja cuando dices cosas agradables sobre mí que, aunque se me hacen inverosímiles, alimentan mi ego por un ratito. o Los días en que no estás, no sé por qué será, estoy inquieto. Temiendo que no me hayas añorado como yo te he extrañado a ti, incluso, en el lado oeste, el muro se sostenía con frases de este tenor: Me rendí con tu rendición. Me enternecí con tu ternura. Suspiré con tus suspiros. Te entendí porque me entendías. Miré en tu mirada – esa que siempre se torna tan sugestiva después de las nueve- para descubrir el lujo de tu alma, la envidia de cómo eres, de cómo sientes, de cómo quieres. En fin, moñadas de este estilo, pero a miles. Hasta sublime milagro, la llamaba. La verdad, hay que decirlo, el cliente se había currado sus sueños y sus amores porque en todas las estancias, en todos los pisos, en cada ventana y en cada viga, los componentes estructurales estaban llenos de cartas y mensajes. Incluso, hemos encontrado cientos de misivas larguísimas, escritas desde aviones como si no necesitara dormir y le bastara solo pensar en ella. No es de extrañar que la señora se haya acabado aburriendo. Vaya chapas.

Luego, una vez que hemos removido todas las cartas - y ha hecho falta emplear la Catcher a fondo, porque estaban bien pegadas en el edificio de su vida-, hemos pasado a la demolición de la estructura, una maraña de instantes tiernos y momentos hermosos, entretejidos de manera intrincada. No me extraña que el tipo creyera que era un edificio sólido porque los había a millares y he de reconocer que cada uno de ellos era muy bonito. Me he reído cuando he visto a la pareja, tumbados en la cama, desnudos en plena noche, tomándose un gin-tónic con donuts; o cuando se ha caído- tras un mazazo de mi ayudante- la imagen de ella desnuda preparando el zumo del desayuno y el cliente, abrazándola por detrás. No voy a describir- ya lo he citado, tenemos contratos de confidencialidad estrictos- , las escenas de amor, de sexo dulce, de besos largos y caricias de mariposa, los recuerdos de ropa abandonada por el suelo camino del lecho,  que hemos tenido que remover por todo el edificio. Arriba, en el piso superior, nos hemos encontrado  con imágenes de ellos, comprando porcelana o tomando un taxi a la salida del teatro; al lado, nos ha saltado, escondida de detrás de un cuadro, la mirada chispirita y adorable de ella, hablándole en inglés a él; más allá, ambos tumbados en la playa, he de reconocer que la mujer es muy hermosa; al fondo, todo un techado construido con cenas y conversaciones en torno a una botella de vino blanco y unas velas. Hemos hallado, asimismo, un numeroso grupo de castillos, plazas con limoneros y calesas, una giraldilla, varios Sorolla, una pizzería en la que hablaban alemán, desayunos hasta el mediodía, los acordes del concierto para violín de Tchaikovsky ya casi apagándose entre los escombros, algunas sesiones de jazz, lagos de agua oscura y paseos por el bosque, canciones de Rosario, un bonito vestido verde, varios abrazos en playas y paseos marítimos, un par de jacuzzis, catedrales y conciertos, compact-discs grabados a propósito, tardes de compras y regalos de cumpleaños. Hemos hallado un aniversario que cumplía justo hoy mismo, día del derribo, también es mala fortuna. Incluso, como parte de los pilares principales, hemos demolido un gran letrero de la autopista a Wisconsin - ¿qué coño haría allí un cartel así? - y unas tazas de chocolate tomadas entre las nubes, junto a un rodizio compartido. ¿Qué habrán hecho estos dos para tener estos recuerdos tan raros? Uno siempre se pregunta cómo será el edificio de ella. ¿Guardará las mismas cosas?

En los cimientos, hemos encontrado decepciones y perdones entre toneladas de amor, de cariño y de complicidad, sufrimientos comunes y miradas encandiladas, un duende muerto. Los cimientos son siempre difíciles de echar abajo, son muy sólidos, un perdón enamorado se agarra al edificio como una lapa; si algo se ha superado y se ha perdonado, si el amor ha vencido, es imposible de eliminar si no es rociándolo con un buen disolvente y metiendo la neumática. En este caso, el tipo estaba tan enamorado que hemos debido recurrir al explosivo para mandarlo todo al cuerno.

También, entre los pilotes que soportaban todo el pabellón, hemos hallado rendición incondicional a la mujer, dependencia excesiva y ceguera propia del enamoramiento. En la  cara norte, por ejemplo, había un mensaje, bien escondido, que decía: Sé, entonces, que tu mundo, mi mundo, ese sueño que tú generas tan sólo siendo como eres, es lo que importa. Rezo, entonces, para que nunca cambies. Intuyo que sí que ha cambiado para encontrarnos este desastre.

Hemos necesitado más tiempo de lo previsto pero no le vamos a pasar un extra. Me ha dado pena el cliente. Al pobre se le ve hecho un asco. Le hemos dejado el solar como nuevo pero no parece, la verdad, que quiera volver a empezar. Cuando nos íbamos, me ha preguntado:

- ¿Podría reconstruirse todo y dejarlo como estaba?

El camión con el volquete ya estaba echando en la escombrera de la tristeza todos los instantes derribados, todos los momentos compartidos. Me he marchado sin quitarle la esperanza. 




13/6/17

Yes, we are





Yes, we are, de Ciro Museres es un sencillo juego tipográfico en el que el programa demanda primeramente al usuario que complete la frase "yes, we are...". La respuesta es combinada con otras frases similares, comenzando un juego aleatorio de sentencias con diversos tamaños y tipografías variadas que van llenando la pantalla y moviéndose por ella.

Es más un entretenimiento visual que literario.


Puede verse desde este enlace.




11/6/17

Lector electrónico desarrollado en China





El JDRead Venus, de la firma china Boyue es un nuevo lector electrónico con pantalla de tinta electrónica en resolución de 1440 x 1080, 300 ppi. El microprocesador funciona a 1 GHz, dispone de 512 megas de memoria central y 8 gigas de memoria interna pero admite tarjetas SD. El sistema operativo es el Android 4.4.2. Permite visualizar ficheros EPUB, MOBI, TXT y PDF. Dispone de iluminación para poder leer en la oscuridad. Sin esta, la batería puede bastar para 1 mes de uso continuo. Los menús aparecen en chino. Es de suponer que si quieren venderlo en el resto del mundo, deberán traducirlos. La personalización de la visualización es bastante flexible.

Un vídeo publicitario:





10/6/17

Portal de literatura china





La plataforma de venta de libros China Reading, a través de Qidian International, ha puesto en marcha un portal internacional (también en versión para dispositivos móviles) en el que promueve un muy amplio catálogo de literatura china, la cual no es muy conocida en Occidente. De hecho, la plataforma China Reading cuenta con 8 millones de títulos. 

El nuevo portal ofrece, también,  a los escritores chinos la posibilidad de aumentar su visibilidad fuera de las fronteras de su país. Obviamente, el contenido seleccionado para el portal tiene una proporción de obras traducidas al inglés muy importante, aunque prevén añadir traducciones al tailandés, japonés, coreano y vietnamita. 

También incluyen novelas por entregas que se actualizan muy frecuentemente y películas.

El enlace del portal, está en este enlace.



  

9/6/17

La odisea del libro (Retos digitales)





La odisea del libro (Retos digitales), (S.L. EDITORIAL DIÉRESIS- 2017), de Antonio Pérez-Adsur, es un ensayo breve en formato digital, de menos de 200 páginas, en el cual el autor reflexiona sobre el futuro del sector editorial en un mundo digital. Así, distingue entre el "libro lento", el de toda la vida, el que se lee lentamente, y el nuevo libro digital que llama a la celeridad. El lector moderno, indica Pérez-Adsur, es un "lector abrumado que vive asediado por mil distracciones y que tiene mil motivos para abandonar nuestra lectura a cada paso". El libro digital llega siendo más un servicio que un objeto. 

El ensayo aborda el papel de los libreros, las bibliotecas, los editores, los autores y los lectores, cada uno con sus diferentes necesidades y objetivos. 

Es interesante que, para los autores, incluye fichas y ejercicios prácticos que sirven para intentar encontrar nuevos lectores en el enorme espacio de Internet (con ideas de marketing on-line y marketing off-line) o para que los editores pueda comercializar y rentabilizar mejor los contenidos digitales. 

El problema del valor del libro se trata de manera especial por cuanto que existe la idea entre un gran número de personas de que lo digital debe ser gratis o, cuando menos, tener un precio irrisorio, lo cual no conduce a nada bueno para la industria y los escritores. Para ello, es preciso que el editor cuide la Red, que le "dé calor" y buscar los nichos adecuados. Los libreros, por su parte, deben conocer mejor al lector, crear comunidades de lectores en torno al local y poder ser prescriptores sobre qué leer en el mar de libros digitales, publicados y autopublicados. 



 

8/6/17

TextDigester





TextDigester es un programa de procesamiento de lenguaje que genera resúmenes de manera automática. El trabajo ganó hace pocos meses el primer premio del evento Hackathon de Tecnologías del Lenguaje . Los autores son Francesco Ronzano y Horacio Saggion, de la Universidad Pompeu Fabra. La aplicación analiza textos que pueden provenir de páginas HTML, documentos XML, feeds RSS u objetos JSON que son los más usados en las páginas de noticias o las redes sociales. Tras detectar el idioma en el que el texto está escrito, el programa ejecuta un análisis léxico y un análisis semántico a fin de detectar las palabras y conceptos clave del artículo, procediendo posteriormente a realizar el resumen extrayendo del texto las frases que más peso tienen respecto a lo conceptos detectados.

Más información en este enlace.




6/6/17

El potencial creativo de la remediación en la literatura digital hispánica




El potencial creativo de la remediación en la literatura digital hispánica es una tesis doctoral presentada por Ana Cuquerella Jiménez-Díaz en la Universidad Complutense el pasado año. Citando el prólogo de la propia doctora:

El objetivo fundamental de esta tesis ha sido situar la literatura digital hispánica como un eslabón más en la cadena de la historia de la literatura hispánica. Las obras literarias creadas en el entorno digital remedian multitud de recursos, memes y figuras retóricas heredadas de la literatura analógica, del mismo modo que la literatura impresa hizo con la tradición anterior alojada en manuscritos, rollos e incluso la literatura oral.

Los nuevos medios técnicos ofrecen posibilidades preconizadas por autores analógicos que ahora adquieren corporeidad. La literariedad de estas obras concebidas para el medio electrónico reside en la remediación de la literatura impresa y su labor de adaptación a los nuevos marcos electrónicos hasta llegar al hipermedia. Los moldes que contienen las obras literarias digitales revisten a estas creaciones de propiedades que las caracterizan como tales obras de literatura digital y que a lo largo de esta tesis se han tratado de apuntar. Asimismo, partiendo de la indagación sobre estos textos, la lectura y selección de los mismos, se ofrece una propuesta de canon abierto de obras de literatura digital hispánica representativas de dichas propiedades específicas.

Amén de felicitar a Ana Cuquerella por su excelente tesis, la profundidad de sus análisis y lo acertado de sus conclusiones, quisiera agradecer las menciones que realiza a algunas de mis obras digitales y el estudio que de ellas realiza, así como de este blog Biblumliteraria.

También cita y se hace eco del portal de literatura digital de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Esta magnífica tesis puede leerse aquí.


Nota: Hace ya tiempo escribí sobre uno de los problemas de la literatura digital, cual es la fragilidad de sus soportes. En aquel artículo, Evanescencia de la literatura digital, reflexionaba sobre lo difícil que es que perdure la literatura electrónica si continuamente, como si se tratara de un campo cuántico que fluctúa, los servidores cambian, los sistemas operativos quedan obsoletos y los formatos - mucho más por guerras de marketing que por necesidad técnica- se matan los unos a los otros. 

La tesis de Ana Cuquerella fue escrita el pasado año y, hoy, apenas unos meses después, muchos de los enlaces allá anotados de mis obras ya no están disponibles - o no funcionan de manera automática- por un cambio unilateral en la política de Dropbox. Ruego a los lectores que quieran leer las obras que acudan a este blog, Biblumliteraria, donde los enlaces han sido actualizados a una nueva plataforma. Mis obras pueden accederse desde el listado mostrado en la columna derecha del blog (en versiones móviles, es preciso pasar a visualizar en modo clásico)

Muchas gracias.



5/6/17

SHARP 2017 : Technologies of the Book



Comienza esta semana, concretamente el día 9, el evento SHARP 2017 : Technologies of the Book, organizado por la canadiense Society for the History of Authorship, Reading and Publishing y las Digital Humanities Summer Institute, Electronic Textual Cultures Lab, y la University of Victoria Librarie. Durará hasta el día 12.

En las ponencias se analizarán cómo las nuevas tecnologías influyen en la enseñanza, estudio, difusión y creación de textos.

 La página de Sharp 2017 puede encontrarse en este enlace.



4/6/17

La cena con Alberdi





Los primeros brotes de barba, un vello suave casi indetectable, nos comenzaron a salir a los catorce. Alberdi llegó un día corriendo desde la parada del urbano, aún con la cartera del colegio en la mano, y nos dijo con voz tan alta que parecía un grito:

- ¡Ya soy un hombre!

Elordi y yo nos miramos sin entenderle. Él, que nos aventajaba en edad en casi un año y que se enorgullecía de ello al ser uno de los mayores del curso, nacido en enero, nos miró con cierta condescendencia, como el maestro que se compadece de algún alumno torpe.

- Barba, barba – y se pasó la mano suavemente por el rostro sin que nosotros llegáramos a percibir sino una muy ligera sombra.
- ¿Y? – contestamos.
- Sois chiquillos aún – sabía que este apelativo nos iba a fastidiar -, las chicas se interesan por los hombres, no por los niños.

Nos observó con el desdén que da el triunfo y añadió:

- No puedo estar hoy con vosotros. Voy a San Bartolomé, a ver si me cruzo con Belén.

Sabíamos quién era Belén. Una muchacha morena, guapa, de ojos algo achinados y rodillas deseables. Alberdi siempre se quedaba alelado cuando la veíamos por la calle, saliendo del instituto, con su uniforme de camisa blanca, chaleco y falda azul marino, justo hasta por encima de la rodilla. Más abajo, medias también azul marino. Así que aquellas rodillas y, en verano, sus brazos eran como el descubrimiento de toda la sexualidad para él. 

- ¡Te gustas de ella! – le hacíamos chirigotas - y él se enojaba con nosotros.

Hizo un gesto con la mano y marchó seguro de sí mismo, como un soldado que acabara de recibir una Excalibur imbatible, seguro de la victoria. Nosotros nos quedamos sentados en el pretil de la fuente, sin hablar, lanzando piedritas a lo lejos, al agua o los árboles, cualquier cosa menos hablar, siendo conscientes de la superioridad de nuestro amigo. Con envidia de aquella barba precoz que nosotros aún no teníamos.

Porque yo, para entonces, y aunque la barba no acababa de mostrarse, escuchaba campanitas y me temblaban las piernas cuando veía a Mertxe. Del mismo colegio que Belén, no sabíamos si de la misma clase, mismo uniforme, otras rodillas adorables. Sabía su nombre tras haber aplicado una disciplinada estrategia de acercarme lo más posible, como quién no quiere la cosa, a sus amigas, hasta que un día una de ellas le llamó, gritando su nombre. Sentía una atracción indefinida porque, la verdad, no sabía ni qué decirle, ni qué preguntarle ni qué hacer. Era una atracción difusa, más infantil que adolescente, que necesitaba varios años más para explicarse.

Un par de meses después, la vida me pasó por encima. Alberdi se puso de novio de Belén. Así lo dijo ella a sus más íntimas en clase. Él no lo dijo, pero bastó verle pavonearse junto a ella todas las tardes. Su padre, nos había dicho, le había aumentado la paga y aquello daba para invitarla a helados e ir al cine el sábado. Se sentía un caballero y nosotros unos imbéciles. Elordi no se apiadó de mí. Yo hubiera esperado que él acompañara nuestra decepción, pero no fue así. En un giro inesperado, él también comenzó a tener una barbita incipiente en el labio superior y en el mentón, lo suficiente para que se viniera arriba y se echara novia, una traición que yo nunca le perdoné.

Y, mientras mi pubertad se retrasaba en llegar, Mertxe conoció a otro chico, de mi misma escuela para más dolor. Les vi, un día, juntos en la Avenida, compartiendo un bocadillo de tortilla comprado en el El Vallés  y dos botellas de Kas Limón.

Quedé desolado y me negué a hablarles durante semanas. Éramos amigos, joder. Esto no se hace entre amigos. Me sentía traicionado. 

El tiempo pasó y aquellos pequeños traumas quedaron olvidados. Recuperé la amistad con Alberdi y con Elordi que, finalmente, no siguieron con sus novias. De hecho, Alberdi pasó por una larga cadena de novias, amantes, conocidas y follamigas, hasta casarse con Ana de la que se divorció tres años después para reiniciar su periplo de camas y abandonos. Aún sigue así, libre como él dice, no sé yo si muy feliz.

Elordi, menos rebelde, se casó, muchos años después, con Nora y tienen tres chiquillos varones. Trabaja de taxista en Bilbao y coincido con él menos que con mi otro amigo, debido a la distancia.

No vi más a Mertxe aunque, unos años después, supe que ella no se había casado y que tenía una excelente carrera en el sector de la banca. Me lo dijo Alberdi que, quién sabe cómo, había llegado a conocerla y a entablar una distante relación financiera con ella. 

¿Y yo? Acabé enamorándome, ya con veintitrés y en el último curso de Derecho, de María José, un año mayor que yo, que había cursado Filología inglesa y con una conversación tan atractiva que me colgué por ella como un lelo. Me casé cuatro años después y me divorcié tras doce más, sin ganas de volver a intentarlo, refugiándome en el trabajo y en alguna juerga a la que Alberdi me arrastra de tanto en cuando.

- Tú, tómate este gin tónic sin rechistar – me dijo uno de esos días en que quedábamos, sentados en la barra del Golden, mirando al camarero. 

Lo preferíamos así, sin ocupar una mesa, para que sólo viesen nuestra espalda y nadie cotilleara sobre nuestras cuitas. Además, nos servían más rápido. Siempre, de Bombay.

Aquel día, Alberdi me estaba contando otra historia más de sus idas y venidas, una tipa argentina, espectacular según decía, que le insistía para que la acompañara a Buenos Aires. Yo le he creído siempre la mitad de la mitad pero aquella noche parecía entristecido. Cuando íbamos por el tercer trago, me miró de pronto y me dijo:

- ¿Sabes a quién vi el otro día?
- ¿A quién?
- A Mertxe – dijo él.
- ¿Qué Mertxe? – pregunté sin hacerle mucho caso.
- ¡Joder, qué Mertxe va a ser!, la niña que te gustaba en el colegio.

Es curioso cómo funciona la memoria. Durante más de dos décadas no me había acordado de ella, ni había sentido pesar por lo que no fue, ni sensación alguna. Y, sin embargo, de pronto, su rostro volvió a mi mente, vi sus rodillas entre la ventana que dejaban la falda y las medias azules y escuché su voz como si hubiera sido ayer. Misterios de los recuerdos. No se van, se camuflan, se esconden los muy cabrones para salir cuando uno menos se lo espera. Hasta me dolió recordarla del brazo de aquel novio que se había echado sin siquiera percatarse de que yo me moría por sus huesos. Pasaron varios minutos hasta que me recompuse, Alberdi debió darse cuenta porque calló, y, al final, sólo se me ocurrió decir:

- ¿Otro gin-tónic?
- Con poco hielo – respondió, y no dijo más. 

Acabamos a las tantas, tumbados cada uno en la cama de nuestros respectivos apartamentos, durmiendo vestidos y malolientes.

Yo siempre he apreciado mucho a Alberdi, es mi amigo y estaré siempre a su lado pero, a veces, es el gilipollas más grande del mundo. Tres días después de la borrachera me llamó por teléfono.

- ¡Pardillo! – me gritó como saludo -, ¿sabes qué he hecho por ti?
- ¿Qué? – contesté sin mucha curiosidad. Alguna tontada de las suyas.
- Te he fijado una cita con Mertxe.
- ¿Qué? – grité.
- Anda ya, no vas a decir que no te gusta la idea, chaval – se reía el muy cabrón.
- Tú estás loco, como una cabra. ¿Por qué te metes donde no te llaman? ¿Por qué cojones de metes en mi vida? ¿Quién te ha dicho que yo quiero verla … conocerla? – rectifiqué al darme cuenta de que nunca llegué a conocerla.
- Estas cosas se notan. El primer amor es siempre el primer amor – afirmó con la rotundidad del que sabe estar en posesión de la verdad.
- Pues ya puedes irle diciendo que no me has encontrado.
- ¡Tranqui, chaval!- me interrumpió-. Se va de viaje por trabajo, 4 semanas. He quedado con ella dentro de un mes justo, en La goleta azul para cenar. A las nueve. Ya sabes, le dije que recordaríamos viejos tiempos, de cuando hicimos negocios con el banco. Y, de paso, le dije que llevaría conmigo a un amigo – o sea, tú, tontaina- de nuestra época del colegio. Se mostró encantada con el plan, quizá quiere endosarte una cuenta Executive o unos bonos de buena rentabilidad- siguió riendo. – No, en serio, se mostró encantada de recordar viejos tiempos.

Le mandé a la mierda y colgué con la absoluta seguridad de que no iría, de que a mí no se me había perdido nada en aquella cena. Si ellos se conocían, de acuerdo, que cenen. Pero yo no, yo no iba a pasar por ese trance tan embarazoso. Cierto que yo ya no era un chiquillo, que tenía las tablas suficientes y había vivido mucho para no espantarme de una cita. Pero ¿Y si ella me reconocía, si supo en su día que estaba enamorado, que la seguía? Sí, era muy improbable pero prefería no tentar a la suerte. No iría.

He de reconocer que Alberdi sabe ser persistente. No me dejó tranquilo en aquel mes. Que si ella se llevaría muy mala impresión si no iba, que ya se lo había confirmado, que le iba a dejar muy mal, que no le hiciera esto, que lo íbamos a pasar bien, que me hacían falta relaciones sociales, que no me comportara como el niño que era entonces…. Un pelma absoluto, un par de llamadas cada día hasta que, al final, acepté a regañadientes, confiando en tener algunos días de paz.

Y llegó el día. Dudé sobre cómo vestirme y finalmente decidí que sería formal pero casual. Era verano, así que elegí una camisa  azul claro, fina, de manga larga; unos chinos beige claro y unos zapatos, entre náuticos y formales. Acabé con una chaqueta ligera azul marino y unas gotas de Noir.

Había quedado con Alberdi a las ocho pero llegué con mucho adelanto. Me senté en una terraza y pedí un café con hielo. Le vi nada más torció por la esquina. Me alegré de que viniera, sería un escudo entre ella y yo porque, a mis años, seguía teniendo una inquietud impropiamente infantil ante la cita. Mi amigo venía elegantemente vestido y sonreía. Cuando ya estaba sentándose en mi mesa, hizo una mueca de extrañeza.

- ¿Y eso? – me preguntó.
- ¿Qué? – contesté.
- ¿Desde cuándo te has dejado barba?












3/6/17

Global Ebook Report 2017




Se ha publicado el informe Global Ebook Report 2017 sobre el estado del libro electrónico en el mundo. Escrito por Rüdiger Wischenbart da repaso a las cifras de ventas y análisis estadísticos de e-book en los países más importantes, mostrándose una diversidad de situaciones muy grande, de modo que es difícil saber si el libro digital avanza o retrocede. Si bien en Europa occidental y Estados Unidos parece que ha tocado techo (por contra, los libros en papel vuelven a crecer), en otros lugares, como Rusia, el crecimiento es muy alto. Estados Unidos sigue liderando la venta de libros electrónicas con gran ventaja (30% del total mundial), aunque China tiene un crecimiento continuo muy interesante, estando ya en el 17% del mercado digital. En cuanto, a precios, el mayor volumen de ventas está en ficheros de menos de 5 euros.

Wischenbart , no obstante, recalca la dificultad de tener datos fiables. Hay plataformas que no ofrecen datos de ventas, la auto-publicación es difícil de computar, países opacos a estadísticas, piratería, hay mercados digitales paralelos, etc. Con todo ello, hay que tomar siempre los resultados con cierto escepticismo.

El informe puede comprarse desde este enlace.







2/6/17

6º Congreso de Periodismo Digital FOPEA




Hoy y mañana se celebra en Córdoba, Argentina, el  Sexto Congreso de Periodismo Digital FOPEA, concretamente  en las instalaciones de la Universidad Blas pascal.

El congreso combina conferencias y talleres. Se centrará en el análisis de los medios innovadores digitales aplicados al periodismo, el concepto de Post-verdad, el Big data aplicado al periodismo, las redes sociales en la información, cobertura digital de las noticias, infografías y herramientas digitales aplicadas al periodismo de investigación, entre otros temas.


En este enlace pude accederse a la página del evento para ver el programa completo.




1/6/17

Digitisation Days




Hoy y mañana se celebran los Digitisation Days en Göttingen, concretamente en la Niedersächsische Staats - und Universi- tätsbibliothek . El evento tiene como objetivo mostrar y analizar los últimos desarrollos tecnológicos en el ámbito de la digitalización del texto, mostrando no sólo aspectos teóricos sino ejemplo prácticos exitosos. Habrá conferencias y mesas redondas.

La página de las jornadas está en este enlace. En este otro enlace puede verse el desglose de temáticas abordadas.




29/5/17

Generador de mapas de ciudades medievales





Esta simpática aplicación, que puede utilizarse desde este enlace, genera mapas de ciudades medievales. Villas amuralladas, con o sin castillo, con sus plazas y sus calles estrechas. Cada vez que el programa funciona crea una ciudad diferente. Permite, además, elegir el tipo de población desde pequeñas aldeas a grandes ciudades. Una vez generado el mapa, puede pasarse el ratón por encima del mismo apareciendo etiquetas de qué es cada casa, un mercado, la sede un gremio o una posada, por ejemplo.








27/5/17

Analizador sintáctico automático





La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, en su zona de datos abiertos, dispone en su web de un interesante analizador sintáctico computerizado que permite analizar frases de hasta 500 caracteres. El programa aisla automáticamente cada uno de los tokens de la frase e identifica su categoría gramatical. Utiliza el Corpus Ancora para describir dichas categorías. 

Puede utilizarse desde este enlace.

Como ejemplo, esta frase introducida por mi mismo:

La casa había quedado vacía cuando murió la abuela. Aunque, de tanto en cuanto, Juana María, se pasaba para quitar, más bien cambiar de lugar, el polvo, las estancias se contagiaron pronto de la ausencia de ella, de su charla, de sus enfados y de su ir y venir.

Para la cual, el analizador sintáctico devuelve este completo resultado:

PalabraCategoría gramaticalDescripción
Lada0000Artículo (definido). Ejemplo: el, la, los, las
casanc0s000Nombre común (singular). Ejemplos: lista, hotel, partido
habíavaii000Verbo (auxiliar, indicativo, imperfecto). Ejemplos: había, habíamos
quedadovmp0000Verbo (principal, participio). Ejemplos: dado, trabajado
vacíaaq0000Adjetivo (descriptivo). Ejemplo: populares, elegido, emocionada, andaluz
cuandocsConjunción (subordinada). Ejemplo: que, como, mientras
murióvmis000Verbo (principal, indicativo, pretérito). Ejemplos: dio, trabajamos
lada0000Artículo (definido). Ejemplo: el, la, los, las
abuelanc0s000Nombre común (singular). Ejemplos: lista, hotel, partido
.fpPunto (.)
AunquecsConjunción (subordinada). Ejemplo: que, como, mientras
,fcComma (,)
desp000Preposición. Ejemplos: en, de, entre
tantorgAdverbio (general). Ejemplos: siempre, más, personalmente
ensp000Preposición. Ejemplos: en, de, entre
cuantorgAdverbio (general). Ejemplos: siempre, más, personalmente
,fcComma (,)
Juananp00000Nombre propio. Ejemplos: Málaga, Parlamento, UFINSA
Maríanp00000Nombre propio. Ejemplos: Málaga, Parlamento, UFINSA
,fcComma (,)
sep0000000Impersonal se
pasabavmii000Verbo (principal, indicativo, imperfecto). Ejemplos: daba, trabajábamos
parasp000Preposición. Ejemplos: en, de, entre
quitarvmn0000Verbo (principal, infinitivo). Ejemplos: dar, trabjar
,fcComma (,)
másrgAdverbio (general). Ejemplos: siempre, más, personalmente
bienrgAdverbio (general). Ejemplos: siempre, más, personalmente
cambiarvmn0000Verbo (principal, infinitivo). Ejemplos: dar, trabjar
desp000Preposición. Ejemplos: en, de, entre
lugarnc0s000Nombre común (singular). Ejemplos: lista, hotel, partido
,fcComma (,)
elda0000Artículo (definido). Ejemplo: el, la, los, las
polvonc0s000Nombre común (singular). Ejemplos: lista, hotel, partido
,fcComma (,)
lasda0000Artículo (definido). Ejemplo: el, la, los, las
estanciasnc0p000Nombre común (plural). Ejemplos: años, elecciones
sep0000000Impersonal se
contagiaronvmis000Verbo (principal, indicativo, pretérito). Ejemplos: dio, trabajamos
prontorgAdverbio (general). Ejemplos: siempre, más, personalmente
desp000Preposición. Ejemplos: en, de, entre
lada0000Artículo (definido). Ejemplo: el, la, los, las
ausencianc0s000Nombre común (singular). Ejemplos: lista, hotel, partido
desp000Preposición. Ejemplos: en, de, entre
ellapp000000Pronombre personal. Ejemplos: ellos, lo, la, nos
,fcComma (,)
desp000Preposición. Ejemplos: en, de, entre
sudp0000Posesivo. Ejemplo: sus, mi
charlanc0s000Nombre común (singular). Ejemplos: lista, hotel, partido
,fcComma (,)
desp000Preposición. Ejemplos: en, de, entre
susdp0000Posesivo. Ejemplo: sus, mi
enfadosnc0p000Nombre común (plural). Ejemplos: años, elecciones
yccConjunción (coordinación). Ejemplo: y, o, pero
desp000Preposición. Ejemplos: en, de, entre
sudp0000Posesivo. Ejemplo: sus, mi
irvmn0000Verbo (principal, infinitivo). Ejemplos: dar, trabjar
yccConjunción (coordinación). Ejemplo: y, o, pero
venirvmn0000Verbo (principal, infinitivo). Ejemplos: dar, trabjar
.fpPunto (.)